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Fiesta grande en Urdués con el bautizo de la primera niña nacida en 30 años

Sara, la hija de Óscar López y Ana María Alconchel, trae una brizna de esperanza ante el drama de la despoblación.

Sara López Alconchel, la vecina más joven de Urdués, el día de su bautizo.
Sara López Alconchel, la vecina más joven de Urdués, el día de su bautizo.
Heraldo

Urdués vivió este fin de semana una gran fiesta. Y es que había que celebrar por todo lo alto un hito: el bautizo de Sara López Alconchel, la primera niña nacida en este pequeño pueblo del municipio del Valle de Hecho en 30 años. Una brizna de esperanza ante el imparable drama de la despoblación.

Fue un sábado que pasará a los anales de la historia de Urdués. A punto de cumplir su primer año, Sara fue bautizada en la iglesia parroquial de San Martín, de origen románico (siglo XII), por sus padres, Óscar y Ana María, junto a su familia. El primero es originario de esta localidad escondida en el corazón del valle de Hecho, donde también viven sus padres y sus hermanos, mientras que ella es natural de Zaragoza.

Ambos tomaron la decisión de instalarse en Urdués hace diez años. Óscar trabaja de mecánico en Jaca y Ana María es veterinaria "aunque como trabajo por el valle, optamos por quedarnos a vivir en el pueblo también". Lamentan que en invierno no llegan a treinta las personas que residen de forma permanente en la localidad, una cifra que se incrementa algunos fines de semana y con la llegada del buen tiempo.

El bautizo se vivió como una gran fiesta no solo en la familia de Sara, sino también para el resto de vecinos y de vecinas de Urdués. Y es que era un acontecimiento que no se producía desde hacía décadas "porque el último niño que había nacido y bautizado aquí es el tío de Sara, hermano de mi marido, que ahora tiene 29 años", recuerda Ana María.

Esta pareja, la más joven del pueblo, ha hecho su particular apuesta personal para combatir la despoblación y aseguran estar "muy contentos" de la decisión tomada. "Aunque nos tenemos que desplazar para hacer muchas cosas, y es cierto que nos gustaría que hubiera más servicios cerca, vivimos muy bien aquí porque en principio tenemos casi todo lo que queremos", afirma con rotundidad Ana María.

No obstante, reconoce que ahora que tienen una hija, les gustaría que hubiera más niños y niñas en el pueblo. "Ella es la único y tendrá que ir al colegio a Hecho. Y entre todos los pueblos de la zona solo tiene tres quintos más de su edad", señala.

Falta de ayudas para vivienda y maternidad

Desde su experiencia personal, para darle la vuelta al problema de la despoblación "las administraciones deberían facilitar más la vida a la gente que quiere residir en un pueblo porque, por ejemplo, cuando te pones a buscar vivienda en alquiler, te cuesta mucho encontrar algo y, además, los precios son muy caros, casi como en Zaragoza». Además, Ana María echa en falta más ayudas a la maternidad "porque en mi caso que soy autónoma y sin tener guarderías cerca, menos mal de los abuelos".       

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