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El proyecto turístico para el fuerte de Biescas sigue sin definirse 5 años después de su subasta

El TSJA rechaza una demanda del Ayuntamiento, que acusa al Ministerio de haber vendido junto a la fortaleza otros 25.000 metros de monte municipal. Octopus quiere citarse con la nueva alcaldesa para decidir los usos. 

La construcción originaria del fuerte de Santa Elena data del siglo XVII.
La construcción originaria del fuerte de Santa Elena data del siglo XVII.
Turismo de Biescas

Cinco años después de que la inmobiliaria Corporación Aragonesa Grupo Octopus S. L. comprara por 210.000 euros el fuerte de Santa Elena de Biescas en una subasta promovida por el Ministerio de Defensa, todavía no se ha definido el proyecto para darle un nuevo uso turístico a esta fortaleza militar del siglo XVII que se encuentra en estado de ruina.

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Biescas y la empresa mantiene abierto un litigio por la propiedad de los terrenos del entorno del fuerte ya que el primero defiende que parte de las fincas que subastó el Ministerio eran de propiedad municipal y por tanto no se podían vender. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Aragón acaba de fallar a favor de Octopus ratificando la inscripción en el catastro, aunque deja una puerta abierta a reclamar las parcelas en la jurisdicción civil. Y el Consistorio está dispuesto a agotar todas las vías para recuperar la propiedad de los terrenos.

Tomás Lacasa, uno de los socios de la inmobiliaria, asegura que siguen "a la espera" de reconvertir el fuerte de Santa Elena ya que el proyecto continúa parado. "De momento no hay nada porque el Ayuntamiento quería un hotel pero no da las medidas ni las dimensiones, y nosotros apostábamos por hacer apartamentos turísticos, y ahí se cortó la conversación", explica.

Sin embargo, con la entrada de la nueva alcaldesa de Biescas, Nuria Pargada, los responsables de Octopus quieren mantener una nueva reunión para tratar de conocer sus planes y ver cómo se puede retomar el proyecto.

Inseguridad por el vandalismo

También le plantearán de qué manera se puede cerrar el acceso a este recinto ya que denuncian que los destrozos y la entrada de gente al fuerte son constantes. "Rompen ventanas, tabiques.. Vamos a tener que tomar alguna determinación, pero en un bien declarado de interés cultural no se pueden hacer muchas actuaciones", recordó Lacasa.

Estudian instalar cámaras después de que el Ayuntamiento les advirtiera, según ellos, que no podrían vallar el perímetro de la propiedad. "Ahora pediremos un vallado por lo menos en la parte de abajo, y para el acceso a Santa Elena nos pondríamos de acuerdo con la cofradía o hermandad, para intentar llegar a un consenso entre las dos partes", añade. Y es que afirma que han tenido que tabicar las ventanas de la parte de atrás de edificio cuatro veces y reponer los candados otras tres, "pero siempre entran y eso nos genera inseguridad ya no sólo por los destrozos, sino por el peligro para la gente que se mete".

La subasta, cabe recordar, se produjo con polémica ya que el Ayuntamiento de Biescas denunció que Defensa había vendido el fuerte de Biescas con 25.000 metros de monte que no eran de su propiedad, cuando solo le correspondían 11.000. El Ministerio admitió después que había sido un error, pero los terrenos ya habían sido escriturados en el registro de Sabiñánigo y el Consistorio tuvo que ir a los tribunales.

Octopus recurrió una primera resolución de la Gerencia Territorial del Catastro de Huesca y el Tribunal Económico Administrativo Regional de Aragón falló a su favor en septiembre de 2017 y anuló los actos del catastro. Pero el Ayuntamiento acudió entonces al TSJA, que ha vuelto a dar la razón a la inmobiliaria.

Los servicios jurídicos del Consistorio argumentaron que, tras la subasta, Octopus incorporó en su inscripción unas parcelas que suponían "una clara usurpación del dominio público forestal" y una doble inmatriculación ya que "fueron enajenadas careciendo de título por el Ministerio de Defensa, y así lo tiene reconocido", expusieron.

El Abogado del Estado se opuso a la demanda pelaire señalando que las discrepancias que pudieran existir sobre la titularidad de las fincas debían solventarse en la jurisdicción civil. Y Octopus, por su parte, alegó que había adquirido en la subasta cinco parcelas con una superficie total de 32.626 metros cuadrados, más el camino de acceso (4.109 m2).

En su sentencia, el TSJA rechaza modificar la inscripción catastral "ya que en caso de duda o conflicto acerca de la propiedad o titularidad de los inmuebles o de su deslinde, la facultad para resolver corresponde a los tribunales de la jurisdicción civil", como decía el Abogado del Estado.

"No vamos a dar la batalla por perdida"

Luis Estaún, alcalde de Biescas cuando se vendieron los terrenos, sigue insistiendo en el error del Ministerio y por ello, deja claro que "no vamos a dar la batalla por perdida". Así, como en ningún momento se cuestiona que ese monte es público, seguirán con otras líneas de reclamación. De hecho, considera que, por ejemplo, el Gobierno de Aragón también debería defender la propiedad por esa misma condición de monte público.

Desde la Corporación Aragonesa Grupo Octopus S. L. hacen hincapié en que ellos inscribieron en el registro lo que les vendieron, "y no nos hemos quedado con parcelas de nadie". "Fuimos a una subasta abierta y pública y lo que salió a subasta es lo que compramos", reitera Tomás Lacasa. Además, asegura que el registro de la propiedad ya les dio la razón dos veces y ahora el juzgado ha vuelto a hacerlo. 

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