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Mueren un montañero catalán de 75 años tras una caída en Pineta y un senderista andaluz de 55 por un infarto en Ordesa

Ya son siete las personas que han perdido la vida este mes de agosto en la provincia de Huesca en actividades de montaña. De ellas, cinco sufrieron accidentes y otras dos fallecieron por paros cardiacos.

Operativo de rescate del hombre que fue atacado por unas vacas en la Cola de Caballo.
Imagen de archivo de un rescate realizado este verano por la Guardia Civil.
Guardia Civil

El mes de agosto sigue tiñendo de luto la montaña. La Guardia Civil ha rescatado este lunes los cuerpos sin vida de un montañero catalán de 75 años tras despeñarse en el collado de Góriz, en Pineta, y a un senderista gaditano de 54 años que había sufrido un infarto en la Senda de los Cazadores de Ordesa. Con estas ya son siete las personas que han perdido la vida este mes en actividades de montaña en la provincia de Huesca, aunque dos de ellas no se consideran accidentes ya que sufrieron paros cardíacos. Agosto de 2018 se cerró solo con dos víctimas. 

El aviso del siniestro mortal se ha recibido en torno a las 13.30 informando que una persona se había precipitado entre el Collado de Goriz y la Fontblanca, en la zona de Pineta. Se han dirigido al lugar el Greim de Boltaña, la Unidad Aérea de la Guardia Civil con base en Benasque y el médico del 061. Tras localizar al accidentado a unos 500 metros del collado de Goriz en dirección Fontblanca, el médico únicamente ha podido certificar su fallecimiento, por lo que han evacuado el cadáver en helicóptero hasta Boltaña y de allí al depósito a la espera de autopsia. El fallecido es J. P. C., de Granollers (Barcelona) y de 75 años, el cual sufrió una caída de unos 15 o 20 metros.

El segundo aviso informaba de que un senderista había sufrido un ataque al corazón cuando se encontraba en la senda de los Cazadores (Ordesa). El mismo personal se ha desplazado al lugar y han encontrado al senderista con dos médicos que casualmente se encontraban de paso por ese lugar y le estaban realizando las maniobras de reanimación, aunque sin éxito. Los especialistas de montaña han introducido el cuerpo en una camilla para evacuarlo en helicóptero hasta Boltaña y de allí al depósito a la espera de autopsia. Se trata de M.A.M.C., cordobés de 55 años.

El Greim de Boltaña ha atendido un tercer aviso este lunes sobre las 18.00 para auxiliar a un barranquista que descendía el barranco Sorrosal (Broto) y se había golpeado la espalda por lo que tenía fuertes dolores. Lo han trasladado hasta Broto y de allí en ambulancia al hospital de Jaca. Se trata de un hombre de 54 años vecino de Puente Genil (Córdoba).

Además, este siniestro mortal llega después de cerrar un fin de semana de récord en el que la Guardia Civil tuvo que atender 13 avisos por accidentes en solo 48 horas, dos de ellos de personas que sufrían ataques de pánico. La cifra de intervenciones de este verano en la provincia ya roza las 150 con un balance de diez fallecidos y más de un centenar de heridos. El verano pasado, entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, perdieron la vida un total de 17 personas

El último accidente mortal se había producido el pasado 20 de agosto, cuando un montañero zaragozano de 64 años perdió la vida en el pico Frondiellas, en Sallent de Gállego, al sufrir una caída vertical y deslizarse posteriormente por una pendiente pedregosa. Tres días antes, el 17, una montañera madrileña de 49 años falleció tras una caída de 50 metros en el pico del Monje, en Astún (Jaca). Además, el día 10, otro montañero zaragozano de 75 años murió al caerse 150 metros en el pico Gabarda, en Panticosa. Y la lista de víctimas de este mes de agosto se completa con un senderista francés de 57 años que hacía una travesía junto a sus tres hijos y se precipitó el día 4 por la Senda de los Caracoles en el acceso al barranco Peonera Inferior, en Bierge

Aunque no está considerado como accidente de montaña, cabría recordar también la muerte de Jesús Ríos, un senderista mexicano de 71 años que desapareció en Vió (Fanlo) el 3 de agosto y que fue hallado sin vida 11 días después, aunque la autopsia determinó que falleció por un paro cardíaco sufrido el mismo día de su desaparición.

Este repunte de muertes llevó a la Guardia Civil a hacer un nuevo llamamiento a la prudencia ya que las cuatro últimas víctimas habían muerto todas despeñadas y el senderista fallecido por infarto quizá pudo estar relacionado con un exceso de actividad física. En unos casos en entornos hostiles y escarpados de roca descompuesta, en otros en una senda aparentemente poco peligrosa, pero donde cualquier tropiezo supone una caída mortal.

Este verano ha habido otros tres fallecidos en accidentes de montaña: el 7 de julio, un hombre de 54 años y vecino de Valencia se ahogó en el barranco de Estriviella, en Hecho; el 16 de junio, un montañero madrileño de 49 años perdió la vida tras sufrir una caída al vacío de 200 metros mientras descendía por un canal de nieve en el pico Balaitus, en Panticosa; y el 1 de junio, otro montañero vasco de 46 años falleció al resbalar por un nevero del ibón de Ip cuando ascendían el pico Collarada, en Canfranc, precipitándose unos 300 metros.

Y en los cinco meses anteriores hubo que lamentar tres muertes más: el 27 de abril, un niño francés de 12 años se ahogó al quedársele el pie atrapado en una piedra en el barranco de los Oscuros de Balcés (Rodellar); el 31 de marzo, un montañero ribagorzano de 62 años sufrió una caída mortal en el pico Bardamina, en Benasque; y el 24 de marzo, un esquiador francés de 20 años que iba con tabla (‘snowboarder’) perdió la vida al precipitarse 60 metros por un barranco fuera de pistas en el entorno de la estación de Candanchú.

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