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La Guardia Civil llama a la prudencia para frenar el repunte de muertos en la montaña

Los expertos alertan de que el cambio climático está acelerando la descomposición de la roca y hay más caídas de piedras.

Los fallecidos de este mes.
Los fallecidos de este mes.
HA.

"Es necesario prestar mucha atención, sobre todo en los descensos. La actividad no acaba hasta que no hemos llegado abajo". Lo dice el jefe del Greim en Aragón, el teniente Santiago Gómez, haciendo un llamamiento a la prudencia tras el repunte de accidente mortales en la montaña este mes. Desde principios de agosto han perdido la vida cuatro personas, todas despeñadas, y una quinta por un infarto, pero que quizá pudo estar relacionado con un exceso de actividad física. En unos casos en entornos hostiles y escarpados de roca descompuesta, en otros en una senda aparentemente poco peligrosa, pero donde cualquier tropiezo supone una caída mortal. Agosto de 2018 se cerró con dos víctimas.

"Hasta en los sitios sencillos hay que poner toda la atención", advertía Gómez, quien asegura que el número de rescates este verano es similar a otros, aunque el calor ha supuesto un elemento diferenciador. "Hemos visto muchos con problemas físicos por el calor, con deshidratación y agotamiento, gente poco experimentada que salía muy tarde a hacer montaña", explica. Por otra parte, se han reducido los accidentes en neveros y barrancos, al haber menos nieve en el Pirineo y menos agua en Guara.

Precisamente el calor ha fundido la nieve en el glaciar del Aneto y solo queda el hielo, por lo que pide especial prudencia en esta ascensión. "En cuanto se va el hielo empiezan los accidentes", alerta. El año pasado ocurrió en septiembre, de forma que el Greim de Benasque tuvo más trabajo ese mes que en agosto.

La situación preocupa también a las federaciones de montaña. El presidente del Comité de Seguridad de la española (Fedme), Alberto Ayora, reflexiona sobre los últimos accidentes mortales. "Una caída, cuando se progresa por terreno abrupto, y más en alta montaña, suele tener consecuencias fatales".

Dos de las víctimas eran deportistas veteranos, de 64 y 75 años. A este respecto recuerda que las condiciones físicas disminuyen con la edad. "Muchos alpinistas experimentados fallecen por errores sencillos, en zonas fáciles. Cuando uno empieza toma más precauciones, incluso se encuerda, pero cuando lleva mucha montaña, esa confianza te juega malas pasadas", señala. Y más en una actividad prolongada.

Otro factor a tener en cuenta es el medio físico. La mayoría de las muertes de este mes se produjeron en terreno abruptos, en algunos casos con rocas descompuestas, donde pisar una piedra mal asentada te puede hacer caer al vacío. El martes, el mismo día del accidente mortal en el pico Frondiellas, hubo un desprendimiento por la lluvia en el cañón de Añisclo y una piedra impactó en la cabeza de una trabajadora del Parque de Ordesa.

A la roca fracturada por el hielo y la nieve en primavera o los temporales de lluvia, se une un tercer factor, el cambio climático, apunta Alberto Ayora. Numerosos expertos coinciden en que al derretirse el permafrost, la capa de suelo congelada, hay mayor riesgo de desprendimientos, y esto se puede observar estos días en el glaciar del Aneto. "En los Alpes está ocurriendo y hay vías míticas que se dejan de utilizar. En los Pirineos ya lo estamos sufriendo. No se han dejado de hacer pero ha habido accidentes por desprendimientos", indica.

A estos riesgos añade los relacionados este año con el calor, con rescates por insolaciones o deshidratación. "Hay gente que no cumple algunas de las premisas básicas del verano, como es el madrugar", dice Ayora, un defensor de la necesidad de realizar campañas de prevención, pero no solo dentro de Aragón, porque el colectivo más importante de las víctimas de accidentes de montaña procede de otras Comunidades y otros países.  

Un año sin Observatorio Nacional

El Congreso de los Diputados aprobó el 8 de mayo de 2018 una proposición no de ley instando al Gobierno a que, en colaboración con las Comunidades Autónomas, promoviera un Observatorio de Accidentes de Montaña nacional, con sede en Huesca (en Aragón se constituyó a finales de ese año), con el fin de prevenir y reducir los accidentes en toda la geografía española. Quince meses después sigue siendo una asignatura pendiente.

Lo ha recordado Ciudadanos, que ha formulado diversas preguntas sobre las medidas a implementar para la creación del Observatorio. Los diputados aragoneses Rodrigo Gómez, Lourdes Guillén y Joaquín Moreno quieren un compromiso sobre cuándo y cómo, aportando los datos de los rescates realizados en España en 2018. Solo la Guardia Civil (también hay cuerpos autonómicos) atendió 974 y el número crece año tras año. En la Comunidad Autónoma de Aragón se han incrementado un 40% desde 2012.

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