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Entre 400 y 500 personas bajan cada día por los rápidos del Ésera

Después de un tímido arranque de temporada, están igualando las cifras de usuarios de la pasada campaña. Destacan el "excelente" trabajo de regulación del río para poder mantener la actividad pese a la sequía.

El rafting es la actividad más solicitada y deja momentos como este.
El rafting es la actividad más solicitada y deja momentos como este.
Ésera Aventura

El sector turístico de las aguas bravas se ha consolidado como un importante motor de desarrollo económico en el Valle del Ésera donde, en temporada veraniega, las ocho empresas que trabajan en el río generan un centenar de puestos de trabajo directos y atienden a una cantidad diaria de entre 400 y 500 personas de las procedencias más diversas, muchas de las cuales demoran uno o varios días su estancia en la zona.

Una tónica que se viene repitiendo con ligeros diferencias en los últimos años y que se mantiene en este ejercicio en el que, como reconoce José María Martínez, responsable de la empresa Ésera Aventura –una de las pioneras en Ribagorza-, comenzó "un poco raída" en junio pero se ha recuperado en julio y en lo que llevamos de agosto a unas cifras similares a las de temporadas anteriores. "En junio parecía que sólo había extranjeros, pero poco a poco se han ido incorporando turistas nacionales y se ha ido animando mucho la cosa", comenta Martínez insistiendo, no obstante, en el alto número de usuarios de fuera de nuestras fronteras que contrasta con la menor incidencia que el turismo internacional tiene en Ribagorza –y, más en concreto, en el valle del Ésera- en relación con otros territorios pirenaicos al ser una zona sin comunicación directa con Francia.

Martínez reconoce el "excelente" trabajo de regulación que se está haciendo del río "pese a las escasas lluvias", lo que ha permitido hasta ahora a las empresas de aguas bravas poder realizar una oferta "en muy buenas condiciones".

Una opinión similar sostienen los responsables de otra de las empresas más importantes de la zona, la de Kayak Campo, que también hablan de una cantidad de clientes similar a la de años anteriores que se inclinan, sobre todo si vienen en familia, por el rafting "que es la oferta más solicitada", aunque también tienen adeptos otras propuestas como el hidrospeed o el descenso en piragua. Una de sus trabajadoras, Lucía, comenta que el calor extremo que se está viviendo este verano ayuda a convencer a muchos clientes para probar una experiencia refrescante en las aguas del río y está a trayendo a algunos usuarios que no tenían intención de probar esta experiencia "y que han salido encantados de ella, varios de ellos prometiendo repetirla en cuanto puedan".

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