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Literatura

Manuel Vilas: "Si no nos lo dicen de fuera, nos cuesta valorar lo que tenemos aquí"

El escritor Manuel Vilas retrata un tiempo desde Ordesa.

Manuel Vilas retrata un tiempo desde Ordesa.
Manuel Vilas retrata un tiempo desde Ordesa.
Pedro Puente/Efe

Ordesa está de moda, es lo más ‘in’ hasta en Inglaterra. Incluso el diario ‘The Guardian’ acaba de elegir la Cola de Caballo como la primera de las 20 mejores cascadas del mundo.

Gran noticia. Merece celebrarla. Si no nos lo dicen de fuera, nos cuesta valorar lo que tenemos aquí.

Creadores como usted también orientan su mirada hacia Ordesa.

Ordesa es un valle pirenaico que reúne una belleza tremenda en su conjunto. Apasionante y extraordinaria. Uno de los grandes lugares de España.

‘Ordesa’ también es el nombre de su última y exitosa novela.

Yo descubrí el valle con mi padre, por eso titulé la novela así. Vivíamos en Barbastro. Me sobrecogía la belleza del lugar. Es uno de los episodios más antiguos de mi memoria, a finales de los 60, a principios de los 70. La fascinación que le produjo a un niño... Entonces podías ir con el coche, en el Seat 850 de mi padre.

¿Ahora va mucho por allí?

Estuve en mayo con un club de lectura. ‘Turismo y libros’ se llamaba. Fui con personas que habían leído mi novela. Paseamos por Ordesa y vimos los lugares.

Hay donde elegir: el Tozal del Mallo, el Bosque de las Hayas… El Cañón de Añisclo, las Gargantas de Escuáin...

No fue de grandes montañas la cosa: estuvimos por Bujaruelo. También estuve en la celebración del centenario de declaración de parque nacional, en un programa de radio con Pepa Fernández. La maravilla es que, gracias a esa declaración, se ha preservado. Esto es fundamental para que lo hereden las generaciones venideras.

Dicen que ‘Ordesa’ es una moderna autobiografía.

Narra la desaparición de una familia, los avatares del tiempo. Los humanos somos temporales frente a las intemporales montañas. Ordesa posee un valor eterno.

‘Ordesa’ también constituye un preciso análisis sociopolítico del tardofranquismo.

Se trata de una novela de carácter familiar sobre la memoria. Evoca la clase media que se construyó entonces en España, gracias a la cual se pudo hacer la Transición. La desmoralización actual procede de haber torpedeado la prosperidad de esa clase media. La crisis económica es un misil contra la clase media. Narro la prosperidad material de ese tiempo.

Ahora entiendo el éxito, la vigencia absoluta de ‘Ordesa’...

Yo pude ir a la universidad. Mi padre no fue. Mi padre nació en el 1930 y en 1942 ya estaba trabajando. Es un hijo de la posguerra. Gracias al sacrificio de esa generación, llegó el ‘baby boom’ de los 60. La universidad significó la revolución cultural española. Prosperidad y educación, esas son las claves de todo lo demás. Llegó el coche a la clase media, el 850 con que íbamos a Ordesa. Ese coche que mimábamos, que limpiábamos, que teníamos siempre a la sombra. A España llegaron los televisores, las lavadoras... Se trató de un fenómeno global.

Global, igual que su novela.

Va por la decimosexta edición. Más de cien mil ejemplares en España. En Italia, treinta mil.

Libro del año, reconocimientos en Aragón y en España... ¿Cómo se llega a un espectro tan amplio de lectores?

Llevo muchos años escribiendo libros, muchos años publicando. No se puede lograr nada sin trabajo, sin dedicación constante.

El talento también tendrá algo que ver...

La literatura, aunque no lo parezca, es un trabajo duro, en soledad, lleva muchas horas... Hay que estar todo el día con las palabras, mirándolas, arreglándolas, acariciándolas. Estás todo el día en un taller.

Día… y noche.

Exacto. Y siempre delante de la pantalla de un ordenador, para que quede bien. Es duro.

Duro... y precioso. Escribir o leer hasta el amanecer… Precioso.

Claro que sí, precioso. Y siempre de aquí para allá. En los últimos días, de Almería a la Feria del Libro de La Coruña. Reconozco que me apasiona este viaje literario. Igual que me apasiona Ordesa.

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