Huesca

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Los paraguas se cuelan a última hora en la Fiesta del Comercio

Los empresarios del comercio de Huesca reparten 5.000 raciones de melón y bocadillos de jamón en una mañana que dejó atrás el calor sofocante y en la que se rindió homenaje al farmacéutico Guillermo Marro. 

El cielo anunciaba lluvia y finalmente la amenaza se cumplió, pero sin llegar a deslucir la tercera mañana de las fiestas de Huesca. Los paraguas hicieron acto de presencia en los últimos minutos de la Fiesta del Comercio. Casi se agradeció después del sofocante calor vivido en el primer tramo de San Lorenzo, con temperaturas máximas de 37 grados. 

El día 11, la animación festiva se traslada a la plaza de Luis López Allué, aunque casi es más apropiado el nombre popular, plaza del Mercado, para el acontecimiento que ha acogido este domingo, a partir de las 9.30, organizado por la Asociación del Comercio. A esa hora, todos los bancos dispuestos a lo largo y ancho de la plaza porticada estaban llenos. El público no se ha dejado amedrentar por la previsión de lluvia y ha seguido con entusiasmo la segunda actuación de los Danzantes. Aquí se puede ver mejor y con más comodidad el baile de las Cintas o el de las Espadas, antes de la celebración del multitudinario almuerzo con el que los comerciantes agasajan a los oscenses.

Las colas han sido largas para conseguir una de las 5.000 raciones que se han repartido. Había preparados 1.500 kilos de melón, 200 kilos de jamón para hacer bocadillos (50 más que el año pasado), además de vino, agua y refrescos. "No sobra nada, porque la gente repite", ha comentado Vicen Mateo, gerente de la asociación. Este año, en vista de que el 11 caía en domingo y se esperaba mayor afluencia, las provisiones eran más abundantes.

Pero entre la actuación de los Danzantes y el almuerzo, se ha procedido a la entrega de los premios de decoración de escaparates y al homenaje a Guillermo Marro, conocido farmacéutico del Coso que lleva casi 50 años al frente de su establecimiento, elegido este año para destacar la trayectoria de uno de los socios. 

Él heredó el negocio de sus padres, Joaquín Marro y Pilar Borau, y ha convertido un negocio con dos empleados en una empresa, Marro Salud, con 20 profesionales. "Su  farmacia es un referente", ha destacado la presidenta del comercio oscense, Susana Lacostena. También está implicada la tercera generación, representada por Diego, quien ha intervenido para destacar la "vocación de servicio y honestidas profesional" de su padre y el papel de Palmira, su madre, quien empezó a trabajar con Guillermo en el laboratorio de análisis siendo enfermera y con 45 años se puso a estudiar Medicina. 

En su discurso, Guillermo Marro ha destacado que el comercio es un pilar básico, recordando el papel de los gremios en la Edad Media y en la fundación de las ciudades. "Son los que dan vida, el cuerpo y alma. Si el comercio se apaga, la ciudad se apaga". 

La intervención ha tenido también un tinte reivindicativo, aprovechando la presencia del alcalde. Le ha pedido a la administración que "se vuelque" con los pequeños negocios. El desarrollo urbanístico es vital, y en este sentido el Coso Bajo, donde tiene su establecimiento y de donde se han marchado algunos comerciantes, está todavía sin reurbanizar. "Esperemos que esta situación de inferioridad sea superada en breve", ha manifestado. La obra ya está en licitación, le ha aclarado posteriormente el alcalde.

La apertura de un barril de cerveza de Ambar ha dado paso al brindis entre comerciantes y autoridades y al esperado almuerzo. En la última parte de la fiesta ha habido que abrir los paraguas, pero esto no ha sido obstáculo para que la gente siguiera degustando las viandas. Josefina Gil y Mercedes Gistain, protegidas de la lluvia, daban cuenta de una generosa ración de melón. "Venimos todos los años. Nos gusta muchísimo esta fiesta. Por ver a los Danzantes, pero también por el ambiente, y por el melón. Lo de menos es el agua que está cayendo", comentaron.  

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