Huesca

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La letra menuda del día más grande

El 10 de agosto, el día grande de las fiestas de San Lorenzo, es más que los Danzantes, la procesión y los toros.

FIESTAS DE SAN LORENZO 2019 - Gorgorito / 10-8-19 / Foto Rafael Gobantes [[[DDA FOTOGRAFOS]]]
FIESTAS DE SAN LORENZO 2019 - Gorgorito / 10-8-19 / Foto Rafael Gobantes [[[DDA FOTOGRAFOS]]]
Rafael Gobantes

El 10 de agosto, el día grande de las fiestas de San Lorenzo, es más que los Danzantes, la procesión y los toros. Mucho más. Por eso hay que acudir a la letra pequeña del programa de actos para encontrar docenas de estímulos para una semana que se vive en la calle, fijada a la tradición pero también a lo que se improvise en cada momento. La multitudinaria jornada de ayer, la que recibió a más visitantes, vistió Huesca con galas acogedoras y propuso una agenda en la que sumergirse a cualquier hora. Desde por la mañana con los títeres a la tarde en las ferias y los puestos de venta ambulante y la noche con los conciertos de los diferentes espacios.

No se necesita ningún mapa para dejarse llevar por la capital oscense durante estos días. Aquí y allá se oyen los sones de una charanga, cualquier esquina se convierte en una sala improvisada de baile y al menor descuido se acaba en medio de un pasacalles rodeado de peñistas. Por eso, la organización de cualquier acto a cualquier hora resulta un acierto seguro. Ni las altísimas temperaturas retrajeron a los más pequeños que asistieron por decenas a la cita anual con Gorgorito. Tampoco a quienes eligieron a los Titiriteros de Binéfar en el Palacio de Congresos.

La marioneta, presente en las fiestas de San Lorenzo de forma casi ininterrumpida desde 1955, volvió a deleitar a tres generaciones. A quienes le descubrieron por entonces, a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Sigue con su pelo revuelto, los mofletes colorados y su inseparable estaca, con la que castigo a sus enemigos, el ogro Dientes Largos y la bruja Ciriaca, con la ayuda de su amiga Rosalinda. Esta vez, el espectáculo que llevaron a Huesca fue ‘Gorgorito en la tumba del faraón Tutankamón’. «Intentamos venir todos los años, porque desde siempre me ha gustado y quiero que mis hijos lo conozcan», explicaba José Ramiro.

Al final de la función, varios niños se subieron al escenario para hacerse fotos con Gorgorito, una creación del ya fallecido Maese Villarejo. Sus hijos Mónica y Juan han tomado el relevo. La primera se refirió a que la fórmula para hacer frente a las nuevas formas de entretenimiento es apostar por una fórmula que funciona con retoques mínimos. «He venido a Huesca desde pequeñita acompañando a mis padres y nos encontramos con abuelos que siguen viniendo con la tercera generación. Nos seguimos preguntando por qué, quizá lo ven más cercano que una pantalla y tienen que participar», añadió.

Ya por la tarde, a partir de las seis, se comenzó a animar el ambiente en las ferias, que desde hace unos años se benefician de la instalación, en la avenida anexa, de los conocidos como ‘chiringuitos’ de venta ambulante. Por tres euros se puede disfrutar de atracciones que, como sucede con el novedoso Stratosphere, desafían las leyes de la gravedad. «No venimos todos los días, pero hoy lo hacemos para descansar de tanto baile y algún exceso», contaba Pedro Giner. Como él, cientos de personas terminaron el día 10 por todo lo alto.

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