Huesca

Graus

El comerciante de Torres del Obispo que montó un estudio fotográfico con 400 pesetas

Las imágenes de Andrés Burrel y Sopena (1874-1956) son uno de los testimonios visuales mejor conservados y más antiguos de la provincia. Podrán verse en la exposición organizada por el Ayuntamiento y la Diputación de Huesca.

Imagen de la familia, en la que aparece el mismo Burrel y que probablemente hizo José Salinas.
Imagen de la familia, en la que aparece el mismo Burrel y que probablemente hizo José Salinas.
DPH

En el Espacio Pirineos de Graus se ha abierto este viernes una exposición que saca a la luz el legado de Andrés Burrel, fotógrafo de Torres del Obispo que desarrolló su actividad profesional desde finales del siglo XIX, cuando con tan solo 19 años comenzó a trabajar en la idea de crear un laboratorio profesional en esta pequeña población. Su actividad se recrea ahora en la exposición 'Andrés Burrel. La aventura de la imagen', producida desde el Ayuntamiento de Graus en colaboración con la Diputación de Huesca.

Cerca de 200 imágenes, algunas inéditas, componen esta muestra, que se completa con abundante documentación y material fotográfico original de este pionero de la imagen, generosamente cedido por su familia. Podrá visitarse de martes a sábado hasta el próximo 28 de septiembre.

Las imágenes de Andrés Burrel y Sopena (1874-1956) constituyen uno de los testimonios visuales mejor conservados y más antiguos de la provincia. Este comerciante  llegó a ser uno de los fotógrafos más adelantados de Aragón, con la configuración de un estudio y laboratorio en el que trabajó hasta los últimos años de la década de 1920.

La muestra descubre algunas fotografías inéditas de un fondo que, con la aplicación de la tecnología en el proceso de digitalización desde la Fototeca Provincial, se muestra como nunca antes se había visto. Asimismo, se reproduce el estudio del que logró disponer este inquieto joven en casa Mariano. La exposición recoge algunos de los acontecimientos más importantes de la vida local de Torres del Obispo, Graus, Benabarre y toda la Baja Ribagorza en un recorrido que también incluye retratos individuales y colectivos, que suponían todo un acontecimiento para la época.

Para Andrés Burrel, la actividad comercial familiar iniciada en Torres por su abuelo, fundador del colmado El Fénix a mediados de siglo XIX, siguió siendo la primera dedicación. No obstante, además de atender el mostrador y manejarse en la ebanistería, empleaba su tiempo en otras aficiones como la relojería, la imprenta, la jardinería o la apicultura, que acabarán siendo absorbidas por aquella en la que le inició el párroco de  Calasanz, José Salinas, la fotografía.

Pronto se convirtió en su mayor pasión, ligada tanto a la técnica como al proceso de obtener la imagen, en cuya perfección profundizó a finales del siglo XIX tras pasar varios meses en Barcelona para aprender el oficio de relojero. Su siguiente paso fue el de poner en marcha el primer laboratorio y estudio fotográfico, que comenzó por ser un cuarto oscuro en su propia habitación. Adquirió todos los elementos necesarios, con un apreciable desembolso (más de 400 pesetas) en máquinas y artículos para el revelado. 

Vista de Graus  de aproximadamente 1895.
Vista de Graus de aproximadamente 1895.
Andrés Burrel

Pioneros de la fotografía en la Ribagorza

Esta muestra, comisariada por Jorge Mur, quien a su vez es el técnico de Cultura en el Ayuntamiento de Graus, se ha abierto  este viernes, gracias a la colaboración de la familia de Andrés Burrel para dejar testimonio y dar a conocer la obra y figura del que fuera uno de los primeros profesionales del campo de la fotografía. Él captó con su objetivo algunos de los acontecimientos de la historia ribagorzana, entre los cuales  destacan como fuentes documentadas las obras de la carretera de Graus a Benabarre, el Canal de Aragón y Cataluña en el Ésera o patrimonio mueble ya desaparecido, como  la iglesia de Capella

Entre las de carácter más costumbrista y distendido pueden verse retratos en los que la gente vestía sus mejores galas. Aparecían tensos, pues debían permanecer inmóviles durante varios segundos debido a la preparación que precisaban esas cámaras.

La figura de Burrel se relaciona con la de otros fotógrafos que desde la comarca de Ribagorza quisieron dedicarse a este oficio y que partir de ahora y desde la Fototeca de la DPH serán objeto de estudio por considerarse los pioneros de la zona. Los Aguilar de Graus,  el farmacéutico Vicente Castán y el propio mentor, el padre Salinas, son algunos entre quienes circulaban los catálogos y publicaciones especializadas. No obstante, fueron  la ambición y el trabajo de Burrel los que permitieron asentar la profesión lejos de los circuitos comerciales mediante el uso de la prueba y error y en continua mensajería con amigos y profesionales para salvar ciertas dificultades del sector. 

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