Huesca

ganadería extensiva

La DGA prepara más ayudas por el lobo y el oso que los sindicatos consideran "envenenadas"

Las subvenciones llegaron a 80 ganaderos y se invirtieron sobre todo en vallados fijos y pastores eléctricos.

Pastores eléctricos instalados en Torralba de Aragón, uno antilobo de 1,80 metros y otros normales.
Pastores eléctricos instalados en Torralba de Aragón, uno antilobo de 1,80 metros y otros normales.
Heraldo

Al margen de las indemnizaciones por ataques concretos, y con la finalidad de paliar los sobrecostes derivados del riesgo que supone para la ganadería extensiva de ovino y caprino la cercanía de grandes carnívoros como el lobo y el oso, el Gobierno de Aragón publicó a finales de agosto de 2018 una convocatoria de subvenciones por valor de 500.000 euros. Contemplaba medidas de autoprotección como los vallados fijos o portátiles para los rebaños, los pastores eléctricos o la adquisición de perros mastines.

Sin embargo, no se subvenciona la contratación de pastores para cuidar a las reses como en otras Comunidades Autónomas. Según el departamento de Desarrollo Rural, "cuando se tramitó la nueva orden se incluyó esta consideración pero la Intervención lo hecho para atrás". La razón fue de carácter financiero, ya que solo entraban gastos de inversión en infraestructuras, mientras que los de contratación eran de personal, "y por tanto no subvencionables".

Finalmente, hubo 86 peticionarios y se repartieron 450.000 euros entre 80 ganaderos. El resto quedaron fuera porque renunciaron o porque no cumplían con sus obligaciones tributarias.

Mayoritariamente, solicitaron ayudas para la instalación de vallados fijos y pastores eléctricos, con una media de 5.600 euros por ganadero. Ahora, el Gobierno de Aragón trabaja en la publicación de una nueva convocatoria que se publicará próximamente y que, por el momento, no ha sido consensuada con las organizaciones agrarias, según afirman estas.

Y es que tanto UAGA como Asaja se oponen frontalmente a unas subvenciones "perversas" que juegan "con la pobreza del sector". Si los ganaderos se acogen a la convocatoria, justifican, es porque necesitan el dinero, pero supone admitir una convivencia para ellos imposible entre la ganadería extensiva y grandes depredadores que no consideran autóctonos.

"Se está apoyando la instalación de vallados, pero no tiene ni pies ni cabeza porque precisamente el beneficio ambiental de la ganadería extensiva consiste en que los animales están en libertad", declara Ángel Samper, secretario general de Asaja. Las ayudas compensatorias están "envenenadas", dice, pues no hay contraprestación posible. Pero aún estando en contra entiende que el ganadero las solicite "por necesidad", dada la crisis del sector. Respecto a la contratación de pastores, recuerda un viaje con responsables de la DGA al valle de Arán para conocer su experiencia. Incluso se probó en la Ribagorza, pero se eliminó por razones presupuestarias.

Por eso, Asaja apuesta por proyectos ligados a nuevas tecnologías, como la vigilancia con drones, vallados virtuales o seguimiento por satélite. En este sentido, está implicado en una iniciativa con el Instituto Pirenaico de Ecología y la Universidad. La DGA ha subvencionado dos proyectos de geolocalización, uno por radiofrecuencia en la sierra Guara y otro mediante vuelo de drones en Benasque.

José María Alcubierre, secretario general de UAGA, critica al Gobierno por "jugar con la pobreza de los ganaderos". Para él, ni siquiera los criterios son justos. "Llega a gente no afectada y a otros que lo son, no. Por ejemplo, en Almudévar, no es lo mismo tener un rebaño en la sierra de Alcubierre, con presencia del lobo, que en el llano", a donde no puede llegar al estar encerrado entre el canal y las autovías. Por contra, Robres no tiene derecho aunque puede haber ataques. También su oposición es radical, "porque un único ejemplar, como el lobo de Monegros, no genera biodiversidad". 

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