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Huesca

incendio en huesca

"Hemos tenido el fuego a 20 metros de la empresa"

Los empresarios desalojados el viernes por un incendio explican que vivieron "momentos de gran tensión". El secretario general de UAGA dice que una piedra provocó la chispa y respalda al dueño de la cosechadora.

"Hemos tenido el fuego a 20 metros de la empresa"
"Hemos tenido el fuego a 20 metros de la empresa"
112 Aragón

El fuego, avivado por la ola de calor, dio un gran susto el viernes a las puertas de Huesca. Eran las cinco de la tarde, con los termómetros a 42 grados, cuando una columna de humo alertó a la población. Las llamas se acercaban a la Plataforma Logística avivadas por el viento, hasta el punto de que la Policía tuvo que desalojar las empresas y el centro comercial Decatlhon. Finalmente no les afectó, aunque se quedó a 20 m de alguna.

La primera fábrica en ser desalojada fue Gaypu. Su responsable, Roberto Garzo, explica que los trabajadores veían cómo se acercaban las llamas. "El fuego ha estado a 20 metros de nuestra parcela. El incendio perimetró nuestras naves y la carretera hizo de cortafuegos. En algunos momentos había llamas muy grandes porque ardían unas carrascas que había al lado", añade. Admite que durante más de una hora se vivieron "momentos de gran tensión". En Gaypu había en ese momento solo cuatro trabajadores, porque los otros 30 acabaron el turno media hora antes.

Posteriormente se evacuaron el resto de empresas y el centro comercial. "Nos ha ocasionado un problema operativo importante porque los camiones tenían que salir con las mercancías", comenta el empresario del transporte Fernando Callizo, que también tiene instalaciones en la Plataforma. "Estaba francamente preocupado porque el fuego tiraba cada vez con más fuerza y pensaba que podía alcanzar el polígono. Pero he visto muchísimos medios. Se ha actuado con rapidez", concluye. En la extinción trabajaron tres helicópteros, brigadas forestales y bomberos de Huesca.

El fuego comenzó a las 17.00 y quedó controlado a última hora, después de arrasar 110 hectáreas, casi todas campos de cereal y una mínima parte de carrascas, y complicarse al arder varias granjas abandonadas. El Gobierno de Aragón confirmó lo que desde el primer momento se sospechaba, que el origen estuvo en unos trabajos agrícolas que estaba realizando una cosechadora. Aragón no ha prohibido la siega, como sí han hecho otras Comunidades. También fue una cosechadora la que causó el incendio que quemó 120 hectáreas en Alcalá de Gurrea el pasado miércoles.

Bomberos en una de las naves agrícolas afectadas por el fuego.
Bomberos en una de las naves agrícolas afectadas por el fuego.
Heraldo

El agricultor que estaba cosechando el campo fue el primero que hizo un cortafuegos, y acudieron algunos amigos con cubas. José María Alcubierre, secretario regional de UAGA, lo conoce y explica cómo sucedió . "Ha sido una desgracia que siempre puede pasar", afirma. El propietario de esta finca de Prebedo había contratado a unos cosechadores, "que son unos profesionales y con gran experiencia de años y de varias generaciones dedicándose a lo mismo". Venían de la comarca de las Cinco Villas para hacer el trabajo. "Están destrozados por lo que ha pasado".

Según Alcubierre, la máquina es nueva, con todas las revisiones en regla. Trabajaba de acuerdo con las pautas que da el Gobierno de Aragón: primero desorillando y luego trabajando en función del aire para prevenir incendios. "Creen que ha sido una piedra, que se ha enganchado y ha provocado la chispa", asegura. El dueño del campo trazó un cortafuegos con un tractor y luego trajo unas cubas, lo que controbuyó a evitar que se propagara más rápidamente. Contó con la ayuda de otros agricultores para apagarlo.

"El que más ha perdido ha sido el propietario, que ha se ha quedado sin la cosecha de unas 100 hectáreas (era de agricultura ecológica), y un almacén que se le ha pegado fuego. Se ha ido al traste el trabajo de todo un año", precisa Alcubierre, que además pertenece a la agrupación de bomberos voluntarios de Almudévar, que estuvo colaborando en la extinción. Él destaca que se trata de causas fortuitas y dice que los agricultores viven estos días con una presión que está siendo muy dura. Es consciente de que por la sequía y el calor la situación es complicada, "pero no podemos cosechar en enero".   

 

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