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Huesca

¿Qué fue del Museo de Barbie de Lanaja?

Coincidiendo con el 60 aniversario de la conocida muñeca, seguimos el rastro de la que fue la primera muestra de Barbie de España, con sede en el pueblo monegrino.

Seguramente son muchos los lectores que recuerdan que en el pueblo monegrino de Lanaja, situado en la provincia de Huesca y que cuenta con poco más de 1.200 habitantes, abrió sus puertas el Museo de Barbie en septiembre de 2008. Coincidiendo con el 60 aniversario de la muñeca más famosa de la casa Mattel seguimos el rastro de la que fue la primera exposición permanente en España de este juguete de Mattel, un símbolo con connotaciones diversas y dispares pero que alcanza todo el mundo.

Pero, ¿qué fue de las más de 800 muñecas que habitaron el emblemático edificio de La Diezma, ubicado en el corazón del casco histórico de la localidad oscense? La zaragozana Pilar Marín-Yaseli (73) se confiesa como una gran amante de esta muñeca desde que saliera al mercado en 1959. “Fue una historia muy típica. Empecé comprando muñecas para mis hijas cuando aquí nadie las conocía y pronto vi que me encantaba coleccionarlas y seguí cuando se hicieron mayores”, reconoce.

Por aquel entonces las muñecas no se encontraban más que en ciertos establecimientos como El Corte Inglés o Toys are us y cada unidad rondaba las 5.000 pesetas. “Todo el mundo andaba loco con la Nancy y recuerdo que la gente me preguntaba que cómo podía dejar a mis hijas jugar con unas muñecas con tantas curvas”, bromea.

A pesar de residir por aquel entonces en Zaragoza capital, tras recalar en el pueblo de Lanaja casi por casualidad, hoy reconoce que enseguida se enamoró de ese lugar. “En un viaje que hice a Estados Unidos cuando estudiaba allí una de mis hijas conocí a un vecino de Lanaja, Daniel Sánchez, que regentaba un restaurante en Miami. Me dijo que tenía que conocer su pueblo así que al regresar a España no me lo pensé”, relata Marín-Yaseli.

Aunque no tiene claro cuál fue el detonante, reconoce que quedó prendada del lugar. “Cada vez tenía más y más muñecas y había gente que venía a casa solo para verlas”, relata. Un día surgió la oportunidad de adquirir un edificio emblemático del municipio, La Diezma, del siglo XVI y que estaba prácticamente en ruinas. Se trataba de una instalación de más de 1.000 metros cuadrados de superficie con un jardín de más de 500. “Lo rehabilitamos entero y decidimos montar un bar y, como complemento, el primer museo de España dedicado a la Barbie”, añade.

La entrada era completamente gratuita y en sus decenas de armarios y estantes reposaban muñecas Barbie con diseños originales, únicos y exclusivos llegados de todas partes del mundo, así como otros creados por la propia coleccionista que llegó a crear más de 200 trajes. “Como me gustaba mucho coser yo misma hice algunos modelos como el traje típico del danzante de Monegros que se utiliza en las fiestas de Lanaja, de jotera, túnicas y capirotes de Semana Santa o un Guardia Civil, entre otros”, enumera. También contaba con varias reproducciones de algunos de los primeros ejemplares de la muñeca, como una maleta de los años 60 y todo tipo de complementos temáticos.

Sin embargo, tras más de tres años de actividad, en 2011 Marín-Yaseli decidió cerrar las puertas del museo debido al elevado coste de mantenimiento del edificio y la falta de ayudas. “La verdad es que fue muy desagradable, considero que teníamos un museo único y eran muchos los turistas que venían de propio a Lanaja, hasta entonces prácticamente desconocido, solo para visitar este museo”, asegura la zaragozana, que recuerda cómo llegaban autobuses hasta el edificio ubicado cerca de la iglesia del pueblo, y turistas llegados desde Valencia, Barcelona o del norte de España.

Más de 1.000 muñecas

Ese mismo año, Marín-Yaseli decidiría mudarse a Cuba donde logró rehacer su vida, eso sí, sin olvidar el proyecto del museo de Barbie que actualmente está intentando montar en Niquero, municipio de la provincia de Granma donde reside en la actualidad. Y hasta allí se llevó sus más de 1.000 muñecas. “Hoy en día continúan abiertas las negociaciones pero, por el momento, las Barbies continúan almacenadas en cajas”, lamenta; al tiempo que asegura que hay quienes siguen llegando al pueblo preguntando por el extinto museo. “Había algunos domingos en los que teníamos filas de gente esperando para entrar y niños de la zona que venían allí a pasar el día porque no tenían otra cosa en el pueblo”, asevera.

De hecho, la noticia de su apertura fue muy mediática, protagonizando titulares de medios de toda España. Hoy, aunque continúan las negociaciones en Cuba, la zaragozana asegura que su sueño sería instalar su colección en su tierra natal. “Al final es otra parte de nuestra historia. Se trata de una muñeca que ha marcado un antes y un después y que ha evolucionado con nosotros. No entiendo por qué no se valora como se merece”, resume Marín-Yaseli, que asegura que, como buena ‘maña’, no descansará hasta conseguir su objetivo: reabrir el Museo de Barbie. “No sé cuándo, pero lo conseguiré”, concluye. 

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