Huesca

En los OSCUROS DEL BALCÉS 

El Greim reanuda el rescate del niño arrastrado por la corriente en un barranco de Guara

La Guardia Civil tuvo que suspender la búsqueda durante la noche por las difíciles condiciones en la zona. El menor hacía barranquismo con un grupo, pese al peligro por el fuerte caudal de estos días.

Imagen de archivo de un barranco de Guara.
Imagen de archivo de un barranco de Guara.
Rafael Gobantes

Los Grupos de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil han reanudado en la mañana del domingo la búsqueda del niño de 9 años de nacionalidad francesa desaparecido la tarde anterior en un barranco de la sierra de Guara. El menor iba con un grupo de personas que practicaba barranquismo cuando al parecer, según relataron sus acompañantes, se lo llevó la corriente. El suceso ocurrió en los Oscuros del Balcés, un estrecho situado cerca de Rodellar.

El rescate se tuvo que interrumpir durante la noche, ya que la oscuridad y sobre todo el fuerte caudal dificultaban el rastreo en el cañón. La unidad aérea de la Guardia Civil de Huesca ha desplazado a primera hora de este domingo a miembros del equipo de montaña con base en Huesca. La búsqueda se hace por el cauce, ya que desde el aire es imposible dada la estrechez del barranco.    

El aviso del suceso se recibió en la Comandancia de Huesca en torno a las ocho de la tarde del sábado. En el barranco no hay cobertura de teléfono móvil, por lo que los acompañantes tuvieron que salir de él para encontrar una zona sin sombra y pedir auxilio. No fue fácil averiguar qué había pasado, ya que hablaban en francés. Las primeras informaciones apuntaban a que dos mujeres estaban en apuros en ese lugar. Cuando llegaron los agentes y empezaron a indagar más, se enteraron de que además había desaparecido uno de los miembros del grupo, concretamente un niño. Por lo que contó el padre del menor, que estaba entre ellos, se lo había llevado el agua.

Hasta el barranco se desplazaron especialistas del grupo de rescate con base en Huesca y la unidad aérea de la Guardia Civil, pero el helicóptero se tuvo que retirar al caer la noche. Los especialistas se estaban encontrando con condiciones muy difíciles para localizar al niño, según fuentes de la Comandancia. 

Peligroso tras las lluvias

Las intensas lluvias caídas en los últimos días tanto en el Pirineo como en esta sierra prepirenaica han aumentado de forma importante los caudales, hasta el punto de que estos días muchos guías están anulando actividades por el peligro que representa la fuerte corriente y la altura del agua.

Los Oscuros del Balcés es un barranco acuático, con saltos, rápeles, una cascada de 7 metros y toboganes. En las actuales condiciones no es aconsejable su descenso, y menos para un niño, sin fuerza para resistirse a la corriente. Varios guías de Guara consultados por este periódico coinciden en que es una imprudencia meterse allí. Uno de ellos ha comentado que el viernes apenas había gente realizando descensos, "porque aunque hacía buen tiempo, están muy peligrosos". "El nivel de agua ha subido mucho. Además, los Oscuros es estrecho y angosto y no hay opción de escape. Hay rápeles con cascadas», ha señalado otro. "Es uno de los platos fuertes de la sierra de Guara pero no en estas condiciones actuales, menos para un niño. La presión del agua te puede dejar empotrado en una roca", ha añadido.

El año pasado fallecieron tres barranquistas en la provincia de Huesca. En el primer accidente, ocurrido en el mes de mayo, un ciudadano francés de 38 años que estaba practicando rapel en el barranco de la Portiacha (Bárcabo), en la sierra de Guara, perdió la vida al caer desde 25 metros. En julio, una mujer de Santa Coloma de Gramanet de 50 años se ahogó en el barranco del río Vero (Alquézar). Al llegar a un ‘caos’ de piedras, donde se canaliza el agua y la corriente es más fuerte, se quedó atrapada, su cuerpo actuó a modo de presa y el nivel del agua fue subiendo. El último accidente mortal ocurrió en septiembre. Un joven de 26 años vecino de Tárrega (Lérida) se ahogó en el valle de Benasque al quedársele atrapado un pie en una piedra después de un salto.

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