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Huesca

patrimonio

La catedral de Huesca ya sufrió en 1937 un incendio como el de Notre Dame

Durante la celebración de la toma de Santander por el ejército de Franco, un cohete incendió el chapitel hecho de madera emplomada (igual que la aguja de la seo parisina).

La catedral antes y después del incendio del chapitel.
La catedral antes y después del incendio del chapitel.
Ricardo Compairé y José Oltra Mera/Fototeca de la Diputación.

A mucha menor escala, pero la catedral gótica de Huesca también tuvo su particular ‘caso Notre Dame’. Poco más de una semana después del terrible incendio que conmocionó al mundo y que provocó el derrumbe de la emblemática aguja y del tejado de esta joya medieval de París, el Museo Diocesano de Huesca recordó este jueves que la seo oscense sufrió un suceso similar durante la Guerra Civil, como recogió en su día con todo detalle el historiador Carlos Manau en la revista Argensola, del Instituto de Estudios Altoaragoneses.

Esta publicación, que a su vez se hacía eco de una crónica de Antonio Baso, relataba que el 26 de agosto de 1937, mientras se celebraba la toma de Santander por el ejército de Franco, un cohete incendió el chapitel que coronaba la torre campanario, de madera emplomada (igual que la aguja de Notre Dame), que quedó destruido, y con ello desapareció también el cuerpo pentagonal de ladrillo construido originalmente en 1423 por Pedro Jalopa.

"Al celebrar la caída de la ciudad de Santander en poder de las tropas nacionales, de forma imprudente uno de los chicos militarizados destacados en la torre, ocupada como observatorio militar durante el asedio, soltó un cohete encendido hacia un boquete abierto en el chapitel por un cañonazo recibido allí anteriormente. Dicho artefacto explotó dentro del entramado de reseca madera, que se incendió al momento. La torre parecía una antorcha. Fueron varias horas las que nos conmovieron. Y al fin el chapitel en ascuas caía desde lo alto al suelo de la plaza. Era ya la medianoche", relató Baso.

Cuando la catedral y su fábrica fueron restauradas en la segunda mitad del siglo XX, se reconstruyó el pretil de piedra que culminaba el cuerpo o piso de campanas "pero el último piso y su chapitel no se llegaron nunca a reconstruir", señalaron.

Solo quedan dibujos, grabados y algunas fotos, pero intuyen que el aspecto sería similar a otros chapiteles de torres aragonesas del mismo periodo, adornado con pináculos de piedra, gárgolas y cuerpo octogonal de ladrillo y teja de colores. Este elemento se reedificó varias veces a lo largo de la historia: 1688, 1753 y en la década de los 70 del siglo XIX.

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