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Huesca

Semana Santa

Ayerbe vivirá el Jueves Santo la madrugada más sobrecogedora

La Banda de Tambores y Bombos y el Ayuntamiento organizan la representación de la Enclavación, a la que asisten más de 1.500 personas.

Los vecinos de Ayerbe se preparan para vivir la que se ha convertido en la noche más importante, la de Jueves Santo. Desde hace 17 años, la localidad recrea el escenario del Calvario en la plaza Ramón y Cajal para representar la Enclavación, un montaje que rememora la crucifixión de Jesús y que está declarado de Interés Turístico de Aragón.

Este auto sacramental, que cada año se enriquece con nuevos cuadros, convoca a unas 1.500 personas para contemplar el camino que Jesús, custodiado por una cuadriga de romanos, recorre desde la parroquia hasta la plaza portando la cruz de 50 kilos de peso en la que después será crucificado. Las caídas, la flagelación, el sorteo de la túnica, el descendimiento… y en esta edición, la coronación de espinan componen la representación, que comienza a las 0.00 y finaliza hacia la 1.15.

La Enclavación está organizada por la Banda de Tambores y Bombos y el Ayuntamiento de Ayerbe, con la colaboración de la Comarca Hoya de Huesca y Apiac (Asociación para la promoción de Ayerbe y la comarca). Su puesta en escena cuenta con 60 actores, la ayuda de las brigadas municipales y "de todo los vecinos de la localidad", según ha apuntado Alejandro Salcedo, uno de los organizadores.

El alcalde, Antonio Biescas, ha señalado que la Enclavación empezó hace 17 años por iniciativa de un pequeños grupo de personas que quiso recuperar una tradición perdida. "Hoy se ha convertido en el acto principal de la Semana Santa de Ayerbe y en el más importante de todo el año por el número de visitantes que atrae, lo que conlleva un fuerte impacto económico en el municipios y sus alrededores", ha explicado.

Dedicarlo a su padre

Organizadores y público esperan con impaciencia la madrugada de Jueves Santo de este año, ya que en 2018, la representación tuvo que suspenderse una vez iniciada debido a la lluvia. Pero entre todos, quien la aguarda con más ilusión es Santiago Evrard, el joven que desde hace cinco años representa a Jesús. Ha contado que el año pasado, su padre estaba grave (falleció aquella noche) y pensaba dedicarle a él su esfuerzo y oración. El aguacero lo impidió y por ello espera que el próximo 18 de abril todo se desarrolle con normalidad para poder ofrecerle a su padre ese momento.

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