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Los jueces critican la brutalidad del cazador que torturó al zorro pero no ven delito

La Audiencia de Huesca confirma el sobreseimiento por más que considere que el investigado cometió "acciones repugnantes"

Imputado un vecino de Huesca por la tortura a un zorro mostrada en un vídeo
Guardia Civil

La Audiencia Provincial de Huesca ha confirmado el archivo de la causa contra el cazador de Huesca que maltrató hasta la muerte a un zorro en Huesca. Desestima los recursos presentados por dos asociaciones animalistas y confirma el sobreseimiento decretado por el juzgado de instrucción, porque aunque hubo maltrato, con ensañamiento y resultado de muerte, al recaer sobre un animal salvaje no pueden ser sancionado en la jurisdicción penal. El Código Penal solo castiga con tres meses a un año de prisión el maltrato de animales domésticos o que no vivan en estado salvaje.

La Audiencia atiende así la posición de la Fiscalía y de la defensa, ejercida por el letrado Alejandro Giménez. No obstante, el ponente habla del "cruel, vergonzoso y brutal ensañamiento del investigado" y de las "repugnantes acciones empleadas que se visualizan en la grabación". Cabe recordar que las imágenes fueron recogidas por un compañero de la batida y difundidas ampliamente en las redes sociales.

En las imágenes se puede ver al cazador, Emilio G. G., pateando y lanzando al aire al animal en un coto de Huesca. La magistrada del Juzgado de instrucción número 3 de Huesca archivó provisionalmente la denuncia por un posible delito de maltrato animal al no haber causa legal. 

La Asociación Nacional de Animales con Derechos y Libertades y la Federación de Asociaciones de Derecho Animal recurrieron el archivo ante la Audiencia de Huesca, mientras la Fiscalía y la defensa impugnaron el recurso. Ahora el tribunal provincial desestima la apelación. En sus argumentos, dice que no puede castigar una acción que no esté prevista como delito por la ley, "por muy desagradable y crueles que sean las acciones del apelado al acometer y agredir al animal". Precisa que era una pieza de caza, un animal salvaje que no vivía con el hombre. 

En el auto hecho público este martes señala que el animal está fuera de la cobertura de protección de la ley, "pues no era doméstico, ni amansado", ni vivía temporalmente bajo control del hombre, sino en estado salvaje, "por más que en el momento de encontrar su dolorosa muerte estuviera a merced del cruel, vergonzoso y brutal ensañamiento del investigado".

El cazador tampoco intervenía en ningún espectáculo, lo que podría haber supuesto un reproche legal, sino que los hechos tuvieron lugar al aire libre, "en el campo, de forma espontánea, sin espectadores, sin ánimo de lucro y sin ningún tipo de organización deliberadamente predispuesta para la difusión de las imágenes", por más que estas, añade, terminaran difundidas en las redes sociales y se convirtieran en virales, "sin control del investigado".      

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