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Cierra otro convento en Huesca porque "cada vez somos menos y con más edad"

La orden de los Carmelitas Descalzos ha anunciado su marcha, cuatro meses después de que también lo hiciera la Compañía de Jesús. 

Carmelitas descalzos en misa en la iglesia de Santa Teresa / 9-4-19 / Foto Rafael Gobantes [[[FOTOGRAFOS]]]
Dos de los carmelitas de Huesca antes de empezar la misa de este martes por la tarde.
Rafael Gobantes

La falta de vocaciones y el envejecimiento del clero provocará este año el cierre de dos conventos en Huesca. Si el pasado mes de diciembre la Compañía de Jesús informó que dejará la ciudad al finalizar el curso escolar, después de una permanencia de cuatro siglos, este martes el anuncio se ha repetido con la orden de los Carmelitas Descalzos, que el próximo mes de octubre se irán a Zaragoza. "Nos marchamos de aquí y cerramos nuestra comunidad", explicaron en un comunicado en el que agradecieron la acogida que han tenido. Lo justifican para adaptarse a las nuevas circunstancias, porque "cada vez somos menos y con más edad". Su presencia en Huesca ha durado casi 20 años.

La comunidad la forman actualmente cuatro sacerdotes, de entre 70 y 85 años, residentes en unas dependencias anejas a la iglesia de Santa Teresa, en la céntrica plaza de Navarra, donde ofician misa diaria. Cuando hace dos décadas las monjas de esa orden se marcharon a las afueras les cedieron el antiguo noviciado a los sacerdotes de la congregación hermana, que ellos acondicionaron.

Jesús Hernández es uno de los miembros de la comunidad. "Hay falta de vocaciones y el clero se hace demasiado mayor. Solo nos queda ir a un lugar donde los mayores estén atendidos y puedan vivir su fe", ha señalado este lunes. Su nuevo destino será Zaragoza, el único lugar donde estarán presentes en Aragón. Se despedirán en octubre con un triduo los días 13, 14 y 15.

Hoy han cumplido con la misa diaria a las siete de la tarde en la iglesia de Santa Teresa. No se sabe qué ocurrirá ahora con el templo y el convento. El padre Sebastián García, consejero provincial de la orden, ha explicado que la reestructuración se decidió a raíz de la visita a España del padre general de Roma. "Evaluamos nuestras fuerzas y hemos hecho un reajuste. Nos aconsejó centralizar todo en Zaragoza". No sabe qué pasará con los edificios, pero su deseo es que "la iglesia, si es posible, permanezca abierta al culto, y al convento le intentaremos dar una solución". El templo es propiedad de la orden de Santa Teresa, no así el espacio de residencia, que fue una donación.

También la iglesia de San Vicente, en otro punto céntrico de la ciudad, el Coso, cedida en 1610 a la Compañía de Jesús, se quedará sin la tutela de esta orden y volverá a la diócesis. Aquí iguamente había solo cuatro jesuitas, que irán destinados a otros lugares de España.

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