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Cataluña

Lazo blanco y franja roja, el nuevo símbolo de Torra tiene origen en Barbastro

El símbolo surge a raíz de una obra representada en 1977 por Els Joglars en el teatro Argensola de la localidad oscense.

lazo blanco con franja roja
Torra ha cambiado la pancarta con el lazo amarillo por otra con el lazo blanco con una franja roja
Efe

El presidente catalán, Quim Torra, ha sustituido este jueves el lazo amarillo de la pancarta a favor de "presos y exiliados" en la fachada del Palau de la Generalitat por un lazo blanco atravesado por una franja roja, un nuevo símbolo que se inspira en Els Joglars y en una campaña de Òmnium Cultural.

El 7 de septiembre de 1977, en el Teatro Argensola de Barbastro (Huesca), en plena Transición, la compañía teatral Els Joglars, dirigida por Albert Boadella, estrenó la obra 'La torna', una crítica mordaz del franquismo que evocaba las ejecuciones en 1974 de Salvador Puig Antich y Heinz Chez.

La obra, que indignó a los altos mandos militares, levantó tal revuelo que llegó a ser objeto de un consejo de guerra contra los artistas que intervenían en la pieza.

El propio Boadella fue detenido, pero consiguió fugarse y se refugió en Francia, mientras en España y en el exterior se inició una campaña contra la censura posfranquista que tuvo como símbolo una máscara blanca atravesada por una franja roja que le tapaba la parte de la boca, junto al lema "Libertad de expresión".

Justamente esta misma imagen de la máscara blanca con la franja roja tapándole la boca y con la inscripción "Libertad de expresión" cuelga desde este jueves en forma de pancarta de uno de los balcones de la fachada del Palau de la Generalitat, junto a otra pancarta con el lema "Libertad presos políticos y exiliados" y un lazo blanco atravesado también por una franja roja.

Este símbolo inspirado en Els Joglars fue adoptado asimismo por Òmnium Cultural para su campaña Crida per la Democràcia, lanzada en julio de 2017 para reivindicar el derecho de los catalanes a expresarse en el referéndum de autodeterminación que el Govern de Carles Puigdemont ya había convocado para el 1 de octubre.

La campaña de la entidad soberanista se popularizó mediante carteles y telas para colgar en los balcones, con la silueta de un rostro humano atravesada por una franja de pintura roja. 

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