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"Mi marido me tiró de la coleta y en el suelo me pateó en la cara como si fuera una pelota"

La mujer agredida en Monzón en 2017 declaró este lunes tras un biombo en la primera sesión del juicio contra su expareja por violencia de género.

Iulian M. durante la primera sesión del juicio por agresión a su mujer.
Iulian M. durante la primera sesión del juicio por agresión a su mujer.
Rafael Gobantes

Iulian M., de 55 años y natural de Rumanía, ha asegurado que no recuerda cómo golpeo a su entonces mujer, de 38 años y del mismo país, que sufrió una grave fractura del macizo facial y que, como consecuencia, ha perdido el sentido del olfato. Los hechos ocurrieron a primera hora de la mañana del 14 de mayo de 2017 en una tienda de alimentación que el matrimonio tenía en Monzón. Desde entonces, el acusado está en prisión provisional. La Fiscalía solicita para él 11 años de prisión mientras que la acusación particular pide 12. La defensa trata de demostrar que la anosmia de ella no tiene vinculación con la agresión, que el hombre ha reconocido que cometió, y que la mujer le amenazó con un cuchillo, algo que ella ha negado.

Este lunes se ha celebrado en la Audiencia Provincial de Huesca la primera sesión del juicio. Iulian M., que ha llegado a llorar, ha declarado asistido por una intérprete, ya que no domina el idioma español. Según ha dicho, la noche del 13 de mayo de 2017, después de ver el festival de Eurovisión en el bar situado junto a la tienda y que también era propiedad de ambos, entre los dos recogieron la terraza. Discutieron porque él quería tomar otra copa de vino y ella se fue a casa hacia las 2.00. El acusado ha relatado que se quedó en el local limpiando y que después, hacia las 3.00, tomó una copa y jugó a las tragaperras "entre 700 o 800 euros". Era gran parte del dinero que ese día había recaudado en el establecimientos de productos rumanos que el regentaba en un centro comercial de Huesca. Sí ha recordado que le envió a su mujer unos mensajes por WhatsApp, aunque no ha concretado la hora. Después, hacia a las 5.00, se fue a dormir al sofá que había en el almacén de la tienda (como alguna otra vez) hasta que hacia las 7.30 llegó su esposa. Llevaban casados unos tres años. 

Hasta aquí, el relato del acusado y de la víctima (ya divorciados) solo discrepan en el motivo de la discusión una vez cerrado el bar. Según la mujer, que ha declarado protegida tras un biombo, ella le propuso contratar a alguien para que la ayudara a lo que él se negó. Discutieron y se fue a casa a dormir. "Cuando me desperté, hacia las 7.00, vi varios mensajes de WhatsApp, en los que me decía que como premio se había gastado el dinero en las tragaperras",  ha dicho.

Ella, "enfadada", fue a la tienda. Entró en el almacén donde él dormía y buscó en los bolsillos del pantalón, que estaba sobre una nevera. “Él se levantó , discutimos, nos insultamos, metí el dinero que había cogido en el bolso y mientras me iba le dije que ya le había pasado una vez lo de que se jugara el dinero pero que teníamos muchas deudas y que iba a pedir el divorcio”, ha contado en un perfecto español.

Según ha contado la víctima entre lágrimas, fue entonces "cuando él me cogió por la coleta, tiró para atrás, caí al suelo y me dio una patada en la cara como si fuera una pelota". La mujer ha recordado que vio sangre por el suelo y al hombre recogiendo con una fregona. “No me ayudó a levantarme ni preguntó cómo estaba”, ha señalado. “Como pude me puse en pie y me marché a mi casa”, ha continuado.

En el momento de los hechos no había una tercera persona en la tienda y, según la víctima, no se encontró con nadie de camino a su domicilio.

La versión de Iulian M. ha sido muy distinta. El hombre ha declarado que estaba en el sofá cuando escuchó la voz de ella diciendo "te voy a matar, te has gastado el dinero en juego y has bebido, te mato, te mato". Asimismo, ha afirmado que la mujer llevaba un cuchillo de cocina. Según ha dicho, fue entonces cuando "entré en un shock y no sé cómo la golpeé". A las preguntas de la fiscal sobre por qué en su primera declaración dijo que ella le había pegado patadas por todo el cuerpo y no mencionó lo de las amenazas, el acusado afirmó que en este texto "hay errores". "Como había bebido y estaba dormido no recordaba todo", ha añadido. También ha dicho que vio marcas de cuchilladas en la puerta del almacén.

La dificultades de Iulian M. con el español no han ayudado a aclarar algunos extremos como el contenido de los mensajes ("está el teléfono para comprobarlo"), la secuencia de las conversaciones que el hombre mantuvo con un amigo común de la pareja, padrinos de su hija, después de la agresión o si vio un reguero de sangre cuando fregó. Sí dejó claro que se estaba "enganchando" a las tragaperras, que quería mucho a su mujer y que se arrepentía de lo que había hecho.

La testificación de este amigo tampoco fue precisa. El joven, que vivía encima del bar y la tienda, se enteró de lo ocurrido por la llamada de la hija de la víctima cuando esta ya estaba en el hospital de Barbastro. La madre y la chica, que vivía con ellos, fueron primero a Urgencias del centro de salud de Monzón y de allí, donde ya dijo que había sido agredida por su marido, fueron a Barbastro y después al Miguel Servet de Zaragoza.

Tras enterarse, el amigo llamó a Iulian M. varias veces, hasta que contestó. Una vez en la tienda, el acusado le contó que se había gastado el dinero en tragaperras, que había discutido con su mujer y que le había pegado una patada. Relató que encontró al hombre "desesperado, nervioso asustado, por ella y por lo que podría pasarle a él". El joven le acompañó a la Guardia Civil, porque "él no hablaba castellano", para contar lo que había pasado”. No obstante, el testigo se contradijo a la hora de determinar si el agresor se resistió a ir al cuartel y si este le contó lo del cuchillo. A esto último dijo primero que no y después que sí, que incluso se lo enseñó. Asimismo, indicó que no se había fijado si la puerta del almacén tenía marcas o no.

Este lunes también ha declarado la hija de la víctima, quien habló con este amigo tres veces esa mañana. La primera, para decirle que colgara en el bar un cartel de ‘cerrado’ porque no podían abrirlo, la segunda le dijo que Iulian había pegado a su madre y la última, que la Guardia Civil lo estaba buscando (a este).

Este martes se espera la declaración de más testigos y las conclusiones finales de las partes.

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