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La procesionaria invade el monasterio de Obarra

Los pinares que rodean el monumento se encuentran plagados de nidos de estas orugas.

No hay ningún lugar que se le resista a la procesionaria. Los nidos de estas molestas orugas proliferan por los pinares de toda la geografía aragonesa. Después de ser detectados en varios parques naturales de Aragón, así como en la ciudad, en el barrio de Las Fuentes, ahora han invadido el arbolado que rodea el monasterio de Santa María de Obarra (Calvera, Huesca).

Los pinares próximos al Monasterio se encuentran plagados de nidos de estas orugas. Su tono blanco y textura sedosa es perfectamente visible desde el suelo y contrasta con el verdor de las hojas de los pinos.

La presencia de estas orugas suele ser habitual en esta época, si bien, en los últimos años, con las templadas temperaturas de finales de invierno, cada vez son más los ejemplares de estos insectos que se desarrollan y descienden al suelo cuando llega el buen tiempo. 

Es entonces cuando pueden convertirse en un peligro, ya que causan fuertes reacciones en la piel, como sarpullidos o picores. Además, estas causas pueden darse sin siquiera tocarlas, ya que las orugas de la procesionaria expulsan sus pelillos urticantes al aire, por lo que pueden causar alergias en personas y animales sin llegar a entrar en contacto directo con ellas. 

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