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Huesca

Los arcoíris oscenses que conquistan el mundo

La emprendedora aragonesa Sara Ibarz es la creadora de la marca 'Peach&Apricot' y realiza tapices infantiles que triunfan en las redes sociales.

Los tapices de arcoíris de 'Peach&Apricot' han llevado la artesanía de Sara Ibarz a todo el mundo.
Los tapices de arcoíris de 'Peach&Apricot' han llevado la artesanía de Sara Ibarz a todo el mundo.
P&A

De todos los colores imaginables. Así son los arcoíris de 'Peach&Apricot', el proyecto de artesanía impulsado por la emprendedora aragonesa Sara Ibarz desde su casa de Zaidín, en Huesca. Sus tapices infantiles han conquistado las redes sociales y las plataformas digitales y ya cuelgan de las habitaciones de niñas y niños de todo el mundo.

Todo comenzó como un entretenimiento, una forma de ocupar los ratos libres de los que Sara disponía cuando nació su hijo en 2017. “Tenía mucho tiempo, sobre todo durante las siestas de mi hijo, y estaba mucho en casa. Y siempre me habían gustado mucho las manualidades y pintar”, comenta la aragonesa. De pronto, un día se topó con la imagen de un pequeño tapiz que le llamó la atención en la plataforma Pinterest y decidió crear su propia versión: “Lo hice y lo publiqué en mi cuenta personal de Instagram. Enseguida, la gente comenzó a preguntarme y empecé a hacerlos para amigas y familia”.

Cuando se dio cuenta de que su idea podía ser una oportunidad de negocio, se animó a emprender su propia marca. A la hora de elegir el nombre, 'Peach&Apricot' (‘melocotón y albaricoque’ en inglés), lo tuvo muy claro. “Siempre me he dedicado, y lo sigo haciendo, a la empresa comercializadora de fruta de mi familia. Mi padre es agricultor, por lo que siempre he tenido mucha vinculación con el melocotón y por eso quería que mi marca tuviera un poquito de mí”, explica Sara.

La oscense empezó vendiendo sus creaciones a través de una nueva cuenta de Instagram dedicada a su marca, así como en la plataforma internacional Etsy, y al poco tiempo, lanzó también su propia página web. Desde entonces, sus arcoíris han llegado a prácticamente todos los rincones del mundo: Malasia, Brasil, Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Estados Unidos, Alemania, México, Israel…

Para Sara, Instagram “ha sido la base de este proyecto”, ya que le ha permitido dar a conocer sus diseños globalmente: “Cada vez que comparto algo, suben las visitas a la web y las ventas de ese producto”. El tradicional “boca a boca” también funciona en estos entornos, pues muchos de sus clientes, tras recibir el pedido, publican sus propias fotografías, haciendo llegar los arcoíris a muchas más personas.

Pero, ¿por qué un arcoíris? Para la oscense, “no tiene un significado propio”, aunque reconoce que para algunos de sus clientes es un símbolo con una historia especial: “El bebé arcoíris nace después de un bebé estrella, que se ha perdido. Algunos pedidos los hacen con ese significado del bebé que viene después de una pérdida. Pero para mí no tiene ese significado”, apunta Ibarz.

Fines solidarios

Las creaciones de Sara Ibarz son totalmente artesanales. Los arcoíris los cose ella misma en su casa de Zaidín y para ello utiliza materiales orgánicos como el hilo de algodón y la lana vegetal. Cada pieza le cuesta aproximadamente una hora, aunque depende del tamaño: “Curiosamente, los más grandes cuestan menos porque el material es más gordo y facilita el trabajo”.

Entre los cerca de 50 modelos de arcoíris diseñados por Sara, se encuentra el bautizado como ‘Girlpower’, cuyos beneficios están destinados a la Fundación Ana Bella, que apoya a mujeres maltratadas y madres separadas. “Realizan una labor muy buena porque ayudan a mujeres supervivientes de la violencia de género a encontrar un hogar donde refugiarse y un trabajo”, señala la aragonesa.

Las ilustraciones a la acuarela son otra de sus creaciones. En su mayoría, estas láminas representan a mujeres de distintas etnias. Una de ellas, titulada ‘Yamir, Luna, india, mujer’, también tiene fines solidarios. Lo recaudado con su venta se destina a la Fundación Vicente Ferrer, que trabaja en proyectos de desarrollo en una de las zonas más pobres de la India.

“En la India existe mucha desigualdad de género. Muchas niñas se ven obligadas a trabajar en el campo, quedándose sin la oportunidad de ir al colegio; algunas se ven obligadas a casarse con 12 años y sufren algún tipo de violencia a lo largo de su vida”, reza la descripción del retrato. Para Sara, poder colaborar con estas organizaciones sin ánimo de lucro es muy gratificante: “Quiero que este proyecto que a mí me enriquece tanto personalmente también repercuta en la sociedad”.

Además de todos estos diseños artesanales, la emprendedora acaba de diseñar unos parches textiles para customizar prendas o accesorios, y que también tienen motivos relacionados con la mujer. Poco a poco, lo que nació de una afición se ha convertido en un gran proyecto personal para esta oscense.

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