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Huesca

Trece artistas ponen imagen y sonido a los pueblos vacíos del Alto Aragón

La muestra sobre la despoblación titulada ‘La memoria del territorio’ se inaugura hoy

La exposición estará abierta entre el 30 de noviembre y el 24 de febrero
La exposición estará abierta entre el 30 de noviembre y el 24 de febrero
Javier Broto

El drama de los pueblos vacíos es el eje de la exposición que se inaugura este viernes en la Diputación de Huesca. ‘La memoria del territorio’ habla de despoblación, periferias y colonización, a través de una visión multidisciplinar y sobre todo de muchas miradas, las de 11 artistas y dos colectivos. "Sin memoria no hay historia y tampoco territorio", comentó la diputada Berta Fernández en la presentación de esta muestra, que estará abierta hasta el 24 de febrero y forma parte del ciclo ‘Visiona’ de la Diputación, dedicado al mundo de la imagen, ya en su sexta edición. Junto a ella estuvieron Pedro Vicente, comisario de la misma, y algunos de los artistas, como la francesa Anne Laure Boyer, el cántabro Jorge Yeregui, Ibon Aramberri, llegado de Madrid, y el oscense Fernando Gatón.

La nómina de autores, de distinta procedencia, edad y disciplina, la completan Paco Gómez, Alejandro S. Garrido, Abelardo Gil-Fournier, Martí Llorens, Marta Javierre y el colectivo NoPhoto. También se cuenta con el trabajo del historiador oscense José María Alagón, los archivos fotográficos y orales de José Luis Acín y Enrique Satué, los fondos de la Fototeca Provincial y el programa ‘Fotografía en la escuela’.

La exposición permite ver una selección de 300 diapositivas de José Luis Acín, cuyo proyecto personal deja constancia de todos aquellos pueblos "que fueron y ya no son", con la intención de guardar su memoria. Enrique Satué se encarga de la recopilación oral. Él grabo 2.800 documentos con las vivencias de los habitantes de las montañas en diversas lenguas. Un museo de la palabra.

Fernando Gatón y Marta Javierre también tienen su espacio para enseñar su proyecto Huesca Sonora, un mapa de la provincia hecho con la captura de los sonidos. No podía faltar la referencia a Ainielle y la novela ‘La lluvia amarilla’, con la mirada puesta en una de las pocas ventanas que se mantienen en pie en la escuela y en el sonido que llegaba del valle al regresar el ganado.

La artista francesa Anne Laure Boyer rescata un centenar de pueblos españoles que fueron inundados por los pantanos en su obra ‘Atlas oculto’. "En España hay unos 200 expropiados por los pantanos", un fenómeno sin comparación en Europa, dijo en la presentación.

Igualmente tiene protagonismo la aparición de las periferias en las grandes ciudades españolas a consecuencia del éxodo rural, con la construcción de los conocidos como barrios ‘de Corea’ durante el Franquismo. Alejandro S. Garrido se fija en esos movimientos migratorios de los años cincuenta, cuando las ciudades empezaron a recibir población en busca de una vida mejor. En la misma línea está el cambio que supuso el derribo de parte de la periferia barcelonesa con motivo de la celebración de los Juego Olímpicos de 1992 en Barcelona, que queda documentado en la sala de exposiciones de la Diputación gracias al trabajo de Martí Llorens.

La mirada a la esperanza viene de la mano de la historia de los pueblos de colonización a través de los archivos familiares de los colonos y de los guardados en la Fototeca, y también de la visión más contemporánea del colectivo NoPhoto. Este ha convivido con ellos durante los últimos meses, ha escuchado sus historias y sus recuerdos, ha podido recorrer campos e incluso acompañarles en la celebración de sus fiestas fotografiando sus relatos y lugares para crear la 'Memoria Colonizada'.

Por su parte, Abelardo Gil-Fournier presenta su instalación sonora 'Mawat', formada por una superficie de ventiladores que pone en circulación el aire de la sala y también la memoria al escucharse viejas melodías del cancionero agrícola “porque la transformación completa de un territorio es imposible, siempre hay reductos donde el pasado sobrevive”, ha dicho el propio artista.

La exposición, como todas las de la Diputación, se completa con un programa didáctico para acercar sus contenidos a todos los públicos: actividades para centros educativos, para personas con necesidades especiales, visitas guiadas para grupos o individuales y talleres para familias.

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