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Huesca

De la calculadora de Star Trek a las de manivela o con forma y olor a tableta de chocolate

La Escuela Politécnica Superior de Huesca expone 200 aparatos representativos de la veloz revolución tecnológica vivida entre los años 60 y 80

Ricardo Aliod, durante la visita guiada por su curiosa colección de calculadoras
Ricardo Aliod, durante la visita guiada por su curiosa colección de calculadoras
Rafael Gobantes

Desde las reglas de cálculo de bolsillo como las que usaba en 1966 el doctor Spock en Star Trek para guiar la trayectoria por el espacio de la nave Enterprise, a las calculadoras de manivela de principios del siglo XX pasando por la más imprecisa de la historia, la menos ergonómica y una incluso con forma y olor a tableta de chocolate. La Escuela Politécnica Superior de Huesca expone hasta el 30 de octubre una curiosa colección del profesor Ricardo Aliod con el sugerente título de ‘Arqueología electrónica: Las primeras calculadoras’.

A la inauguración han acudido este miércoles el vicerrector de Tecnologías de la Información y de la Comunicación de la Universidad de Zaragoza, Fernando Tricas, el director de la Politécnica, Javier García Ramos, y la responsable de su biblioteca, Elena Escar.

En el vestíbulo se exhiben 200 aparatos que pretenden ser una muestra representativa de la veloz revolución tecnológica que vivieron entre los años 60 y principios de los 80. Y es que en las primeras décadas del siglo pasado los ingenieros, los contables e incluso los camareros solo usaban las calculadoras mecánicas, que funcionaban con una manivela, o electromecánicas, con un pequeño motor, hasta que en la década de los 60 empezaron a divulgarse las electrónicas, que fueron un auténtico ‘boom’ "convirtiéndose en productos de consumo masivo ya que se vendieron como rosquillas pese a que tenían unos precios astronómicos de hasta 2.500 euros al cambio actual", ha explicado el profesor Aliod. Recordó que él mismo antes de comenzar Ingeniería Industrial en 1975 estuvo trabajando tres meses como mozo de almacén para comprarse una calculadora que le costó 1.500 euros, "aunque al año siguiente ya los precios se desplomaron y costaban solo 60 o 70 euros".

De la calculadora de Star Trek a las de manivela o con forma y olor a tableta de chocolate

La industria creció de forma exponencial hasta el punto de que se contabilizaron 800 fabricantes en todo el mundo que llegaron a sacar al mercado 7.000 modelos distintos. La tecnología de los circuitos integrados, que hasta entonces solo era de uso militar o aerospacial, se popularizó y, además, lo hizo en aparatos de tamaño cada vez más reducido. Así, en 1970 apareció la primera calculadora portátil con pantalla digital, que tenía el tamaño casi de una caja de zapatos. Y esa carrera por la "miniaturización" culminó en 1983 cuando salió la primera calculadora del tamaño de una tarjeta de crédito.

Era tal la demanda que los fabricantes "no daban abasto", ha señalado Aliod, lo que provocó el desarrollo de una gran industria de investigación que fue el germen de la microelectrónica que impulsó la aparición de los ordenadores personales y más tarde también los teléfonos móviles.

Sin embargo, esa misma revolución tecnológica hizo desaparecer "de la noche a la mañana" a la mayoría de los fabricantes, cuyos productos se quedaron obsoletos enseguida. Para intentar sobrevivir, algunos sacaron al mercado aparatos con doble uso que se ven en esta muestra como calculadoras mechero, grabadora, horóscopo o cronómetro.

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La Politécnica ofrece visitas guiadas por el propio Aliod a escolares y grupos todos los martes y jueves, de 10.00 a 12.00. La exposición cuenta también con 111 reproducciones de antiguos anuncios, 17 manuales de usuario originales y libros sobre la historia de las calculadoras aportados por la Biblioteca Universitaria.

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