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Huesca

Un verano con más nieve y agua eleva ya a seis el número de fallecidos en la montaña

El Greim reconoce que este año está habiendo «muchos accidentes graves», mientras desde distintos ámbitos se realizan llamamientos  para frenar la proliferación de siniestros

Un montañero herido de gravedad esta semana en el Portillón es atendido en Benasque antes de su evacuación a Zaragoza
Un montañero herido de gravedad esta semana en el Portillón es atendido en Benasque antes de su evacuación a Zaragoza
Rafael Gobantes

"En junio hubo menos rescates, porque hizo mal tiempo y acudió menos gente a la montaña, pero sí estamos notando este verano que hay muchos accidentes bastante graves. Llevamos varios muertos y en algunos casos los montañeros han estado cerca de perder la vida". El jefe de los Greim (Grupos de Rescate e Intervención en Montaña) de Aragón, Santiago Gómez, resume así este "inusual" verano, en el que se han disparado las cifras de siniestralidad, debido principalmente a la abundancia de agua y nieve en el Pirineo.

Junio registró cuatro fallecidos, y en lo que va de mes ya ha habido dos más, mientras que en las mismas fechas de 2016 murieron tres personas, y en las de 2017, dos. Entre las seis víctimas de las últimas seis semanas, se contabilizan un practicante de salto base, un barranquista, un escalador, un montañero y dos senderistas. Casualmente, cinco de los seis accidentes mortales han ocurrido en la comarca del Sobrarbe.

Las intervenciones se dispararon a partir del 18 de junio. Desde entonces, la Guardia Civil ha informado de casi 50. El récord está en el día 30, un sábado, con siete, que atendieron entre el grupo de Benasque y el de Panticosa. Pero estas estadísticas son solo la punta del iceberg. Algunos estudios apuntan que únicamente un 5% de los siniestros acaban en un rescate, ya que la mayoría de los montañeros acuden por sus propios medios a un centro sanitario.

El teniente Santiago Gómez relaciona muchos de los auxilios de este verano con resbalones en la nieve o incidencias causadas por el fuerte caudal en ríos y barrancos. Los refugios y las campañas de prevención están difundiendo continuamente en las redes sociales imágenes de lugares cubiertos de nieve donde habitualmente en junio y julio no la hay.

Mientras que el verano de 2017 el perfil mayoritario de los rescatados era el de personas con esguinces de tobillo o enriscadas, este año se trata de lesiones más graves. Esta misma semana, en el Portillón de Benasque, un montañero de 57 años de Granada tuvo que ser evacuado en helicóptero al hospital Miguel Servet de Zaragoza con una herida en la cabeza por una caída. Y a principios de junio, una barranquista madrileña de 20 años salvó la vida in extremis después de estar varios minutos inconsciente, gracias a que su padre pudo sacarla del agua en el último momento.

"El año pasado no había ni la mitad de nieve que ahora, y algunos barrancos que este verano ni siquiera se pueden hacer, iban secos", señala Gómez. De hecho, nunca antes se habían lanzado tantos avisos. Tres en los últimos días. La Guardia Civil ha recomendado extremar las precauciones en actividades en media y alta montaña, ante la nieve acumulada, y en los barrancos, por el elevado caudal. La Asociación de Guías de la Sierra de Guara hizo un llamamiento para concienciar a la gente de que los ríos bajan con más fuerza. Y "la proliferación de accidentes en las montañas de Aragón en los últimos días" motivó asimismo una nota del servicio de Protección Civil del Gobierno de Aragón con recomendaciones para evitarlos y para saber cómo actuar en caso de que sucedan.

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