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Huesca

El Pirineo, de este a oeste, por caminos más seguros

La Federación Aragonesa de Montañismo inaugura la remodelación del GR-11, casi 250 kilómetros en 14 etapas

Una de las excursiones por el GR-11
Una de las excursiones por el GR-11
FAM

Los senderistas que crucen el Pirineo de este a oeste por el sendero GR-11 lo podrán hacer con más información y más seguridad. El colectivo montañero y las instituciones que lo han financiado inauguraron este sábado la remodelación del camino de gran recorrido, cuyos trabajos, a cargo de la empresa Prames, se han prolongado cuatro años. Es el más usado en Aragón y el más internacional, ya que permite recorrer el Pirineo atravesando collados de gran altitud y cerca de las mayores cumbres, con una combinación de etapas de media y alta montaña.

El Comité de Senderos de la Federación Aragonesa de Montañismo (FAM), a través de convenios con el Gobierno de Aragón y la Diputación de Huesca, ha sido el promotor de esta obra, con un coste de 500.000 euros (financiados al 50%), que ha mejorado el GR en todo su paso por Aragón: desde Zuriza, en el límite con Navarra, hasta el puente de L’Espitalet, junto a Lérida.

Los trabajos para adaptarlo a las condiciones de Sendero Turístico de Aragón se han centrado en la adecuación de la señalización al decreto de senderos turísticos, la adaptación y redistribución de las etapas a la existencia de alojamientos que puedan dar apoyo a los senderistas al final de la ruta (aprovechando los refugios de la FAM, junto con otros hospedajes en pueblos o cámpines) y la mejora de la información de los paneles y flechas.

"Hemos apostado por el binomio refugio-sendero, de forma que casi todas las etapas acaben en un refugio porque esto da garantías de seguridad a los usuarios", comentó Luis Masgrau, presidente de la FAM. Destacó que las etapas aragonesas son las que se encuentran en mejor estado. "Ha habido un trabajo muy importante", añadió, agradeciendo el apoyo de la Diputación y la DGA a este lavado de cara.

En el caso de Aragón, el GR-11 recorre el Pirineo en 14 etapas (casi 250 km) atravesando los parques naturales de Valles Occidentales y Posets-Maladeta, y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Sobre la ruta principal se ofrecen recorridos alternativos, variantes, que suman 127 km más. En su trazado total se extiende a lo largo de más de 800 kilómetros, desde el cabo de Higuer al de Creus. Los recorridos posibles por Aragón se amplían al enlazar con el GR-19 (Senderos de Sobrarbe), el GR-18 (Ribagorza), GR-15 (Senda Prepirenaica) y la variante del GR-65.3 (Camino de Santiago).

Ahora todos los postes en los principales cruces indican la distancia hasta el siguiente punto, en kilómetros y tiempo, así como otros datos de interés. En todo el trazado los tiempos se han calculado de forma homogénea, según el sistema MIDE, con lo que cada usuario puede estimar mejor los horarios según sus circunstancias.

Excursiones para estrenarlo

La FAM preparó un programa inaugural para conmemorar la finalización de los trabajos. La cita fue en el refugio de Lizara (Aragüés del Puerto), una de las zonas donde las actuaciones han sido más notables, debido a la necesidad de trasladar el recorrido íntegramente a Aragón (antes pasaba a Francia en algunos tramos), y porque además este albergue cumple 15 años. Los actos se iniciaron con unas excursiones por el collado del Bozo, por Foratón o la plana Mistresa para llegar al refugio de Lizara, donde se dieron cita más de 150 personas del mundo de la montaña. Finalizaron con una comida montañera.

Entre otros, asistió la diputada Maribel de Pablo, quien destacó que "vemos en estas actividades la forma de ir generando nuevas economías para las zonas por las que pasa". El gasto medio del senderista, en general, es de 59 euros diarios. De Pablo adelantó que este año terminarán las obras del segundo edificio del refugio de Cap de Llauset, que cierra el GR-11 en Aragón.

Fue en 1976 cuando llegó a España la idea del montañero francés Henri Viaux de marcar los recorridos por los parajes de más interés para dar seguridad a los caminantes. Uno de los primeros que se señalizó fue el que atravesaba los espacios más emblemáticos del Pirineo, pronto identificado como GR-11 o Senda Pirenaica.

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