Huesca
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Condenados tres médicos por el caso de una bebé que se tragó una pila en Fraga

Los facultativos han aceptado un delito de imprudencia menos grave castigado con solo 540 euros de multa. La madre de la niña acudirá ahora a la vía civil para reclamar una indemnización.

Los tres médicos, entrando a la sala de vistas en el Juzgado de lo Penal de Huesca
Los tres médicos, entrando a la salsa de vistas en el Juzgado de lo Penal de Huesca
Rafael Gobantes

El Juzgado de lo Penal nº1 de Huesca ha condenado este jueves a tres médicos que trabajaban en el centro de salud de Fraga por un delito de imprudencia menos grave al no haberle practicado en su día las pruebas necesarias a una bebé de 11 meses para localizar una pila del mando a distancia que se había tragado y que le ha dejado graves secuelas médicas.

Aránzazu Mármol, madre de la niña que acaba de cumplir 8 años, ha afirmado sentirse contenta “porque están condenados y se han sentido culpables, algo que después de 7 años y medio no lo podía decir”. Ha explicado que su hija está “totalmente traumatizada” por lo que ha sufrido en este tiempo y ha dejado claro que va a seguir “luchando” para conseguir un resarcimiento económico por esta negligencia médica “y que se hagan cargo de todos los gastos que ha habido y que habrá en el futuro”.

Aunque la Fiscalía y la acusación particular, ejercida por Aldo Valero, habían solicitado en un principio penas de tres años y medio de cárcel y cuatro de inhabilitación para cada uno de los médicos, antes de iniciar el juicio se ha llegado a un acuerdo entre las partes para rebajar la tipificación del delito a una imprudencia menos grave con la atenuante de dilaciones indebidas (se ha tardado más de 7 años en tramitar el procedimiento). Al final, la condena ha quedado en una simple multa económica tres meses con una cuota diaria de 6 euros (540 euros en total) para cada uno de los condenados

No obstante, la acusación se reserva ahora la acción civil y solicitará una indemnización en otro procedimiento. En caso de condena, la cuantía debería ser asumida por el departamento de Salud y las aseguradoras. Aunque en la vía penal habían pedido un millón de euros, el letrado Aldo Valero ha recalcado que a día de hoy todavía no se puede cuantificar ya que la niña lleva más de 62 intervenciones quirúrgicas y su estado de salud está “en constante evolución”. Aun así, espera poder presentar la demanda este año. El abogado ha valorado positivamente el resultado final “porque han reconocido que cometieron un delito”. Además, esta condena puede allanar la posible reclamación económica.

Mientras, el abogado de uno de los médicos, Jesús García Huici, también se ha mostrado satisfecho con el acuerdo “porque han aceptado el mal menor”. En su caso, habían pedido la libre absolución.

Los hechos ocurrieron el 22 de diciembre de 2010. Aquel día, su hija Ares, que entonces tenía solo 11 meses, se tragó una pila plana de botón del mando a distancia y Aránzazu acudió con ella al servicio de Urgencias del centro de salud de Fraga. Allí le hicieron una placa pero solo desde media clavícula hasta medio pubis y la trataron de una bronquitis. Volvió a acudir otras dos veces al centro de salud, pero no le repitieron la placa. Y ya al quinto, al ver que su estado empeoraba porque no respiraba bien, decidió ir al hospital Arnau Vilanova de Lérida donde le realizaron una radiografía desde la cabeza hasta el pubis que sí detectó la obstrucción, por lo que la derivaron al hospital San Juan de Dios de Barcelona. Sin embargo allí ya comprobaron que la niña sufría una quemadura química con perforación esofágica y traqueal por la degradación de la batería.

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