Huesca

Superhéroes que transmiten sus poderes en la planta de oncología

Una iniciativa realiza cajas con personajes para cubrir los goteros de la quimioterapia en hospitales infantiles.

Elsa la de Frozen es protagonista en la caja que han realizado un grupo de oscenses.
Juan Mendiara

Los poderes de Elsa, la protagonista de la película Frozen, se suman a los de Spiderman, Superman o Batman para ayudar a los pequeños que luchan contra una enfermedad en la planta de oncología de los hospitales. Porque con el fin de intentar hacer más favorable su estancia, y sobre todo, aliviar un momento tan desagradable como el de aplicar los goteros de la quimioterapia, ha nacido la iniciativa a la que se han sumado 'makers' (nombre que reciben las personas con acceso a una impresora 3D) de todo el país, y que busca crear carcasas con motivos infantiles para cubrir las bolsas con la medicación.

“Esto te permite decirle al niño que lo que tiene dentro les ayudará a convertirse en superhéroe y hacer más agradable el mal trago”, explica Javier Mendiara, que con una decena de compañeros de oficina poseen una impresora de este tipo en Huesca, de la que ha salido una de estas cajas, decoradas con motivos de Frozen. “Pensamos en los niños más pequeños, que igual no conocen a los superhéroes más tradicionales, o a las niñas, que pueden sentirse menos identificadas, pero sobre todo en base a nuestra propia experiencia, ya que los que tenemos hijos en esa edad sabemos que tenemos la casa llena de Elsa y Anna”, explica, respecto al diseño, para el que a todos los integrantes les tocó recortar pegatinas de las protagonistas y pegarlas en goma eva para la decoración.

Horas de trabajo altruista pero con una recompensa tan grata como la de saber que su caja se utilizará próximamente en el hospital infantil Niño Jesús de Madrid, que se convierte en destino de la prueba piloto, que materializa el deseo de un padre que bajo la cuenta 'Batmandonamedula' hizo un llamamiento a la comunidad 'maker' para crear estas carcasas que ya se utilizaban en algunos centros de Brasil, donde nació la campaña. La respuesta fue total e inmediata. “Tenemos un grupo de Google para coordinar las primeras cajas y hacer la primera entrega. Somos ya 20 'makers' trabajando en todo el país, dispuestos a colaborar sin esperar nada a cambio”, explica Pepo Giménez, -@kurioso en la red-, que se encarga de coordinar la iniciativa, aunque recalca el carácter colaborativo de ésta como la clave para que haya podido salir adelante. “La idea es que cada donante se sienta partícipe de una creación que dedica y elabora con sus manos a un niño en tratamiento. Nada de una empresa intermediara que fabrique las cajas. Por eso el requisito es que en cada una de ellas aparezca el nombre del fabricante, por si el niño o sus familiares quieren ponerse en contacto”, añade.

En ese sentido también los 'makers' oscenses destacan el valor de la comunidad, ya que es a través del grupo con el que se diseñan los patrones, adecuados y validados desde los hospitales, y se va dando forma a las ideas para que el proyecto pueda ganar en difusión y llegar a más niños. “Es la muestra de como comunidades espontáneas somos capaces de coordinarnos y aportar”, señalan desde Huesca.

Por ahora, a nivel nacional ya han tenido reuniones con la fundación 'Uno entre Cien Mil' con el fin de convertirlo en un proyecto de carácter solidario, con el que todo el mundo pueda colaborar, aunque para ello tengan que lidiar con el tema de las licencias. “Tenemos ideas muy chulas para que cada niño tenga su logo personalizado y originar de un superhéroe único creado para cada ocasión”, explican. Su objetivo es darle más recorrido a la iniciativa.“Ahora partimos de ese proyecto piloto con el hospital Niño Jesús, pero queremos poder coordinarnos con otras asociaciones, como puede ser Aspanoa, o incluso otras de ámbito más local”, apunta Mendiara. De hecho, algunos hospitales ya han pedido información, como es el caso de Jon Zabaleta, cirujano torácico en el hospital universitario Donostia, que plantea la creación de una beca para mejorar el modelo y probarlo.

Porque el valor dentro de la vida de los pequeños que pueden alcanzar estas sencillas cajas, que apenas suponen un coste de siete euros y 20 horas de trabajo de las impresoras, es incalculable.

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