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Huesca

El fallecido en Monte Perdido resbaló en la nieve pese a ir equipado con crampones

Ricardo Floranes, de 32 años y natural de Santander, era profesor en un centro de enseñanzas deportivas de montaña.

Lugar del accidente
Fallece un montañero en La Escupidera de Ordesa
HA

Ricardo Floranes había aprovechado un puente festivo para viajar con su pareja y un amigo desde Cantabria al Pirineo oscense y disfrutar de una de sus pasiones "de siempre", la montaña. Pero el miércoles, este joven de 32 años y natural de Santander encontró la muerte en el punto negro de La Escupidera de Monte Perdido. Un fatal accidente que la Guardia Civil achaca a la "mala suerte" ya que tanto él como sus compañeros iban debidamente equipados con crampones y piolets para atravesar la nieve dura de esta peligrosa ladera que se ha cobrado medio centenar de vidas en las últimas décadas, alimentando su leyenda negra.

Eloy Caso, jefe del Greim de Boltaña, explicó ayer que sobre las 13.30 del miércoles recibieron un aviso de un montañero que se encontraba en las inmediaciones de Monte Perdido y que acababa de ver una persona caer en la zona de La Escupidera. Al parecer, el fallecido y sus dos acompañantes habían salido por la mañana desde el refugio de Góriz y habían conseguido hacer cima después de ascender por la conocida ruta de las escaleras, en la parte más al sur. Allí hablaron con otros montañeros que les aseguraron que la bajada por La Escupidera, por la zona norte, estaba en buen estado por lo que optaron por esta vía de descenso.

Pero cuando les quedaba solo un tercio del tramo, la víctima, que iba delante, patinó en la nieve dura y no consiguió detenerse, deslizándose unos 100 metros por la ladera nevada y acabó precipitándose por el cortado de La Escupidera unos 200 o 300 metros. La caída resultó mortal y cuando llegaron con el helicóptero y el médico del 061 ya no pudieron hacer nada por reanimarle ya que presentaba lesiones "incompatibles con la vida". Los especialistas evacuaron a la pareja y al amigo de la víctima, que se habían quedado en la misma zona y estaban en estado de shock.

El sargento Eloy Caso recordó que La Escupidera es un "punto negro" de su demarcación. El último accidente mortal se había producido en mayo del año pasado, cuando un joven vecino de Olorón (Francia) que hacía esquí de travesía con dos amigos se precipitó en una caída libre de 80 metros durante el descenso de Monte Perdido. "La causa siempre es la misma, un patinazo o un tropezón. Y es un tobogán que te escupe hacia este cortado y caes al vacío. En alguna ocasión que había bastante capa de nieve abajo, el montañero ha resultado politraumatizado, pero lo normal es encontrarte con que la persona que cae por allí fallece", afirmó.

Advirtió de que actualmente hay condiciones de nieve dura para sufrir un resbalón o un tropiezo fatal. "Como está haciendo calor estos días, además, se forma una película de agua que luego por la noche se hiela y en ocasiones provoca estos problemas", destacó. Por ello, insistió en que para atravesar La Escupidera hay que utilizar piolet y crampones "como hacían ellos". "Hay que ir equipado y saber manejar bien el material porque estamos hablando de 3.000 metros de altitud y eso es alta montaña", subrayó Eloy Caso.

Consternación en Cantabria

Ricardo Floranes era licenciado en Historia y máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria. Y desde hacía cuatro años daba clases en el Centro de Estudios Deportivo Cántabro (CEDEC), con sede en Turieno, muy cerca de Potes, donde vivía. Este centro oferta enseñanzas deportivas de régimen especial en las modalidades de Montaña y Escalada, así como deportes de invierno. No obstante, él era profesor del bloque común en asignaturas como Psicopedagogía y Legislación.

Sus compañeros de trabajo y sus amigos se enteraron de la trágica noticia el mismo miércoles y quedaron consternados, como reflejaban los mensajes de pésame en las redes sociales. También regentaba una conocida bodega en el casco viejo de Potes.

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