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Huesca

Ecologistas piden que el proyecto del paseo Ramón y Cajal de Huesca se modifique para no talar los árboles

El Ayuntamiento encargó un informe que aconseja cortar 15 ejemplares de gran porte, entre ellos seis cedros

Algunos de los cedros del paseo Ramón y Cajal de Huesca
Algunos de los cedros del paseo Ramón y Cajal de Huesca
Verónica Lacasa

Ecologistas en Acción propone que las obras de reurbanización del paseo Ramón y Cajal de Huesca se adapten a la presencia del arbolado existente, priorizando su presencia, cuidando muy delicadamente las labores de suelo y apostando por un proyecto sostenible, que fortalezca el ecosistema de nuestra ciudad” para evitar la tala de algunos de los 15 árboles de gran porte que deben desaparecer, según dos informes de expertos por seguridad.

La asociación conservacionista critica que el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Huesca “ha optado una vez más por la clásica política ambiental de reurbanización cómoda y fácil”. En su opinión, las reurbanizaciones de los viales viales públicos deberían contemplarse desde “el prisma de la adaptación de la obra a los árboles existentes y no lo contrario”. “Eso supone el respeto a su presencia y el mantenimiento del máximo número de ejemplares con dedicación y asiduidad”, añaden.

Los ecologistas reconocen que en el paseo Ramón y Cajal hay “árboles y arbustos que son difíciles de integrar en otro entorno paisajístico como hiedras, adelfas, cipreses, aligustres”, pero aseguran no entender por qué se propone la tala de algunos de los árboles citados en los informes presentados por el Ayuntamiento de Huesca”. Es el caso de tres de los seis cedros que van cortarse, que, en su opinión, pueden “ser salvados de la tala” para mantener su presencia en el paseo si se aplican medidas de “saneamiento” y se proporcionan elementos como tirantes o sujeciones que faciliten la permanencia del más inclinado. Como ejemplo refieren que uno de los árboles que va a desaparecer “es sentenciado” porque sus raíces han movido un cajetín de luz, “cuando dicho cajetín puede ser recolocado y se pueden adaptar las aceras para lograr mantener el ejemplar en pie”. Asimismo, aseguran no entender la decisión de talar el olmo situado en la acera derecha del último tramo de actuación (desde la calle Camila Gracia hasta la plaza Santo Domingo), porque “bien podado y adecuado el nuevo enclave a su presencia, podría continuar en su lugar”.

La asociación ecologista recuerda que en el 43º Congreso Nacional de Parques y Jardines Públicos, celebrado el año pasado en Huesca, se habló de técnicas para promover un ecosistema sostenible urbano y de promover ciudades biofílicas, así como de los beneficios que los árboles urbanos pueden ofrecer a la salud pública. Es por ello que aseguran que

Ecologistas en Acción propone que las obras de reurbanización del paseo Ramón y Cajal de Huesca se adapten a la presencia del arbolado existente, priorizando su presencia, cuidando muy delicadamente las labores de suelo y apostando por un proyecto sostenible, que fortalezca el ecosistema de nuestra ciudad” para evitar la tala de algunos de los 15 árboles de gran porte que deben desaparecer, según dos informes de expertos.

La asociación conservacionista critica que el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Huesca “ha optado una vez más por la clásica política ambiental de reurbanización cómoda y fácil”. En su opinión, las reurbanizaciones de los viales viales públicos deberían contemplarse desde “el prisma de la adaptación de la obra a los árboles existentes y no lo contrario”. “Eso supone el respeto a su presencia y el mantenimiento del máximo número de ejemplares con dedicación y asiduidad”, añaden.

Los ecologistas reconocen que en el paseo Ramón y Cajal hay “árboles y arbustos que son difíciles de integrar en otro entorno paisajístico como hiedras, adelfas, cipreses, aligustres”, pero aseguran no entender por qué se propone la tala de algunos de los árboles citados en los informes presentados por el Ayuntamiento de Huesca”. Es el caso de tres de los seis cedros que van cortarse, que, en su opinión, pueden “ser salvados de la tala” para mantener su presencia en el paseo si se aplican medidas de “saneamiento” y se proporcionan elementos como tirantes o sujeciones que faciliten la permanencia del más inclinado. Como ejemplo refieren que uno de los árboles que va a desaparecer “es sentenciado” porque sus raíces han movido un cajetín de luz, “cuando dicho cajetín puede ser recolocado y se pueden adaptar las aceras para lograr mantener el ejemplar en pie”. Asimismo, aseguran no entender la decisión de talar el olmo situado en la acera derecha del último tramo de actuación (desde la calle Camila Gracia hasta la plaza Santo Domingo), porque “bien podado y adecuado el nuevo enclave a su presencia, podría continuar en su lugar”.

La asociación ecologista recuerda que en el 43º Congreso Nacional de Parques y Jardines Públicos, celebrado el año pasado en Huesca, se habló de técnicas para promover un ecosistema sostenible urbano y de promover ciudades biofílicas, así como de los beneficios que los árboles urbanos pueden ofrecer a la salud pública. Es por ello que aseguran que la política ambiental “también es pensar cómo conservar nuestros árboles, en aplicar métodos de curación, en salvaguardar su suelo, en la prevención, en darles su lugar y su espacio para que crezcan con dignidad y formen parte de nuestro entorno natural”.

Ecologistas en Acción propone que las obras de reurbanización del paseo Ramón y Cajal de Huesca se adapten a la presencia del arbolado existente, priorizando su presencia, cuidando muy delicadamente las labores de suelo y apostando por un proyecto sostenible, que fortalezca el ecosistema de nuestra ciudad” para evitar la tala de algunos de los 15 árboles de gran porte que deben desaparecer, según dos informes de expertos.

La asociación conservacionista critica que el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Huesca “ha optado una vez más por la clásica política ambiental de reurbanización cómoda y fácil”. En su opinión, las reurbanizaciones de los viales viales públicos deberían contemplarse desde “el prisma de la adaptación de la obra a los árboles existentes y no lo contrario”. “Eso supone el respeto a su presencia y el mantenimiento del máximo número de ejemplares con dedicación y asiduidad”, añaden.

Los ecologistas reconocen que en el paseo Ramón y Cajal hay “árboles y arbustos que son difíciles de integrar en otro entorno paisajístico como hiedras, adelfas, cipreses, aligustres”, pero aseguran no entender por qué se propone la tala de algunos de los árboles citados en los informes presentados por el Ayuntamiento de Huesca”. Es el caso de tres de los seis cedros que van cortarse, que, en su opinión, pueden “ser salvados de la tala” para mantener su presencia en el paseo si se aplican medidas de “saneamiento” y se proporcionan elementos como tirantes o sujeciones que faciliten la permanencia del más inclinado. Como ejemplo refieren que uno de los árboles que va a desaparecer “es sentenciado” porque sus raíces han movido un cajetín de luz, “cuando dicho cajetín puede ser recolocado y se pueden adaptar las aceras para lograr mantener el ejemplar en pie”. Asimismo, aseguran no entender la decisión de talar el olmo situado en la acera derecha del último tramo de actuación (desde la calle Camila Gracia hasta la plaza Santo Domingo), porque “bien podado y adecuado el nuevo enclave a su presencia, podría continuar en su lugar”.

La asociación ecologista recuerda que en el 43º Congreso Nacional de Parques y Jardines Públicos, celebrado el año pasado en Huesca, se habló de técnicas para promover un ecosistema sostenible urbano y de promover ciudades biofílicas, así como de los beneficios que los árboles urbanos pueden ofrecer a la salud pública. Es por ello que aseguran que la política ambiental “también es pensar cómo conservar nuestros árboles, en aplicar métodos de curación, en salvaguardar su suelo, en la prevención, en darles su lugar y su espacio para que crezcan con dignidad y formen parte de nuestro entorno natural”.

Ecologistas en Acción propone que las obras de reurbanización del paseo Ramón y Cajal de Huesca se adapten a la presencia del arbolado existente, priorizando su presencia, cuidando muy delicadamente las labores de suelo y apostando por un proyecto sostenible, que fortalezca el ecosistema de nuestra ciudad” para evitar la tala de algunos de los 15 árboles de gran porte que deben desaparecer, según dos informes de expertos.

La asociación conservacionista critica que el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Huesca “ha optado una vez más por la clásica política ambiental de reurbanización cómoda y fácil”. En su opinión, las reurbanizaciones de los viales viales públicos deberían contemplarse desde “el prisma de la adaptación de la obra a los árboles existentes y no lo contrario”. “Eso supone el respeto a su presencia y el mantenimiento del máximo número de ejemplares con dedicación y asiduidad”, añaden.

Los ecologistas reconocen que en el paseo Ramón y Cajal hay “árboles y arbustos que son difíciles de integrar en otro entorno paisajístico como hiedras, adelfas, cipreses, aligustres”, pero aseguran no entender por qué se propone la tala de algunos de los árboles citados en los informes presentados por el Ayuntamiento de Huesca”. Es el caso de tres de los seis cedros que van cortarse, que, en su opinión, pueden “ser salvados de la tala” para mantener su presencia en el paseo si se aplican medidas de “saneamiento” y se proporcionan elementos como tirantes o sujeciones que faciliten la permanencia del más inclinado. Como ejemplo refieren que uno de los árboles que va a desaparecer “es sentenciado” porque sus raíces han movido un cajetín de luz, “cuando dicho cajetín puede ser recolocado y se pueden adaptar las aceras para lograr mantener el ejemplar en pie”. Asimismo, aseguran no entender la decisión de talar el olmo situado en la acera derecha del último tramo de actuación (desde la calle Camila Gracia hasta la plaza Santo Domingo), porque “bien podado y adecuado el nuevo enclave a su presencia, podría continuar en su lugar”.

La asociación ecologista recuerda que en el 43º Congreso Nacional de Parques y Jardines Públicos, celebrado el año pasado en Huesca, se habló de técnicas para promover un ecosistema sostenible urbano y de promover ciudades biofílicas, así como de los beneficios que los árboles urbanos pueden ofrecer a la salud pública. Es por ello que aseguran que la política ambiental “también es pensar cómo conservar nuestros árboles, en aplicar métodos de curación, en salvaguardar su suelo, en la prevención, en darles su lugar y su espacio para que crezcan con dignidad y formen parte de nuestro entorno natural”.

Ecologistas en Acción propone que las obras de reurbanización del paseo Ramón y Cajal de Huesca se adapten a la presencia del arbolado existente, priorizando su presencia, cuidando muy delicadamente las labores de suelo y apostando por un proyecto sostenible, que fortalezca el ecosistema de nuestra ciudad” para evitar la tala de algunos de los 15 árboles de gran porte que deben desaparecer, según dos informes de expertos.

La asociación conservacionista critica que el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Huesca “ha optado una vez más por la clásica política ambiental de reurbanización cómoda y fácil”. En su opinión, las reurbanizaciones de los viales viales públicos deberían contemplarse desde “el prisma de la adaptación de la obra a los árboles existentes y no lo contrario”. “Eso supone el respeto a su presencia y el mantenimiento del máximo número de ejemplares con dedicación y asiduidad”, añaden.

Los ecologistas reconocen que en el paseo Ramón y Cajal hay “árboles y arbustos que son difíciles de integrar en otro entorno paisajístico como hiedras, adelfas, cipreses, aligustres”, pero aseguran no entender por qué se propone la tala de algunos de los árboles citados en los informes presentados por el Ayuntamiento de Huesca”. Es el caso de tres de los seis cedros que van cortarse, que, en su opinión, pueden “ser salvados de la tala” para mantener su presencia en el paseo si se aplican medidas de “saneamiento” y se proporcionan elementos como tirantes o sujeciones que faciliten la permanencia del más inclinado. Como ejemplo refieren que uno de los árboles que va a desaparecer “es sentenciado” porque sus raíces han movido un cajetín de luz, “cuando dicho cajetín puede ser recolocado y se pueden adaptar las aceras para lograr mantener el ejemplar en pie”. Asimismo, aseguran no entender la decisión de talar el olmo situado en la acera derecha del último tramo de actuación (desde la calle Camila Gracia hasta la plaza Santo Domingo), porque “bien podado y adecuado el nuevo enclave a su presencia, podría continuar en su lugar”.

La asociación ecologista recuerda que en el 43º Congreso Nacional de Parques y Jardines Públicos, celebrado el año pasado en Huesca, se habló de técnicas para promover un ecosistema sostenible urbano y de promover ciudades biofílicas, así como de los beneficios que los árboles urbanos pueden ofrecer a la salud pública. Es por ello que aseguran que la política ambiental “también es pensar cómo conservar nuestros árboles, en aplicar métodos de curación, en salvaguardar su suelo, en la prevención, en darles su lugar y su espacio para que crezcan con dignidad y formen parte de nuestro entorno natural”.

y se proporcionan elementos como tirantes o sujeciones que faciliten la permanencia del más inclinado. Como ejemplo refieren que uno de los árboles que va a desaparecer “es sentenciado” porque sus raíces han movido un cajetín de luz, “cuando dicho cajetín puede ser recolocado y se pueden adaptar las aceras para lograr mantener el ejemplar en pie”. Asimismo, aseguran no entender la decisión de talar el olmo situado en la acera derecha del último tramo de actuación (desde la calle Camila Gracia hasta la plaza Santo Domingo), porque “bien podado y adecuado el nuevo enclave a su presencia, podría continuar en su lugar”.

La asociación ecologista recuerda que en el 43º Congreso Nacional de Parques y Jardines Públicos, celebrado el año pasado en Huesca, se habló de técnicas para promover un ecosistema sostenible urbano y de promover ciudades biofílicas, así como de los beneficios que los árboles urbanos pueden ofrecer a la salud pública. Es por ello que aseguran que la política ambiental “también es pensar cómo conservar nuestros árboles, en aplicar métodos de curación, en salvaguardar su suelo, en la prevención, en darles su lugar y su espacio para que crezcan con dignidad y formen parte de nuestro entorno natural”.

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