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Monrepós será autovía en 2019 tras 12 años de obras y 415 millones de inversión

Los tramos entre Lanave y Sabiñánigo y la variante de Jaca son los más retrasados de la A-23 y siguen pendientes de licitar.

Trabajos en el Alto de Monrepós. Los usuarios del puerto tienen que tomar un desvío provisional en la cima, que se está reformando ya con un tramo de 13 km de calzada. En los próximos meses se adecuará la geometría del resto del puerto a las características de autovía.
Monrepós será autovía en 2019 tras 12 años de obras y 415 millones de inversión
Rafael Gobantes

Los ya tradicionales atascos que colapsan el puerto de Monrepós (N-330) en fechas clave de la temporada de esquí y en las operaciones salida y retorno de las vacaciones de verano (el pasado viernes hubo 14 km de retenciones) tienen, por fin, fecha de caducidad: la primavera de 2019. A partir de allí, la nueva autovía multiplicará la capacidad de circulación, que actualmente no supera los 9.000 vehículos al día. No obstante, todavía habrá que esperar algunos años más para ver completa la A-23 entre Huesca y la variante de Jaca, ya que este último proyecto y los tramos desde Lanave a la variante de Sabiñánigo ni siquiera se han licitado aún.

El desdoblamiento de Monrepós será la culminación de una histórica reivindicación que tras muchos años de estudios empezó a ejecutarse a principios de 2007 por los 5 kilómetros entre Nueno y el Congosto del Isuela, abiertos el 30 de julio de 2014. De los cuatro tramos restantes solo está en servicio Arguis-Alto de Monrepós desde octubre de 2014. Sin embargo, los otros tres proyectos tienen ya las obras muy avanzadas después de que la crisis los mantuviera parados o en letargo durante varios años hasta que se retomaron en 2014, en el caso del Alto de Monrepós-Caldearenas, y en 2016 en el del Congosto de Isuela-Arguis y Caldearenas-Lanave. Y de hecho, en una reciente visita a Aragón el propio ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, puso por primera vez fecha al fin de los trabajos.

La reconversión del puerto, en los 27,4 kilómetros desde Nueno a Lanave, habrá supuesto al final del periodo una faraónica inversión de 415 millones de euros, el 52% de todo el presupuesto de la A-23 entre Huesca y Jaca (786,5 millones para 80 kilómetros). Y es que este macroproyecto ha obligado a la construcción de ocho túneles que suman más de 8 kilómetros, entre ellos uno de 3 kilómetros en el Alto de Monrepós. Además, habrá doce viaductos, el más largo, el de Fontanal, de 465 metros.

Caldearenas-Lanave, en 2018

De los tres tramos que siguen pendientes, el más adelantado es Caldearenas-Lanave, en la cara norte de Monrepós. Son 12 kilómetros en los se están invirtiendo casi 100 millones de euros. La previsión de Fomento es ponerlo en servicio en marzo la primavera de 2018. Las máquinas trabajan intensamente –como pueden apreciar a diario los conductores que recorren la zona– y una de las actuaciones que está más avanzada es el singular puente sobre el río Guarga (de un llamativo color verde). Con 350 metros de longitud es el segundo más largo de todo el puerto y su pilar más alto alcanza los 45 metros. Con los recortes del Ministerio, se paralizó su construcción y ahora ya se ha finalizado la ejecución del tablero de hormigón y acero de la estructura, y este mes se colocará el pretil metálico a ambos lados del viaducto.

En la otra gran estructura de este tramo, el viaducto de Fontanal (de color amarillo), se están instalando las vigas del tablero. Las otras estructuras del tramo se encuentran "en diversas fases de ejecución o ejecutadas", según indicaron fuentes del Ministerio de Fomento.

Además, ha concluido la excavación del túnel Monrepós 8, de 395 metros y se van a empezar ya los trabajos de impermeabilización. También está muy avanzado el túnel Monrepós 6, de 620 metros, donde han finalizado las obras de canalizaciones y modificación del peralte. Actualmente se trabaja en los accesos a la galería de evacuación y luego se acometerán las instalaciones.

En los últimos 5 kilómetros del tramo en dirección a Jaca, donde las dos calzadas se vuelven a juntar, los movimientos de tierras y drenaje están "muy avanzadas", y en agosto y septiembre se acometerán trabajos de ejecución de firme. Además, el enlace de Lanave se encuentra muy adelantado gracias al desvío provisional de la N-330.

El siguiente tramo que entrará en funcionamiento será el Congosto de Isuela-Arguis, de 3,3 kilómetros y 61 millones de coste, aunque para ello habrá que esperar hasta marzo de 2019. La excavación del túnel de 900 metros está concluida y en los próximos meses se ejecutarán los muros de arranque, la impermeabilización y el revestimiento. Además, se están colocando los estribos y pilas de una nueva estructura y se ha ejecutado parte del enlace frente al Centro de Control de Túneles de Monrepós.

Desvío provisional en el Alto

Y el último en inaugurarse será el Alto de Monrepós-Caldearenas, de 3,9 kilómetros y el más caro con 120 millones de euros. La previsión de apertura es mayo de 2019 y entonces todo el puerto será ya autovía. Precisamente uno de los avances que más ha llamado la atención de los conductores es que se ha puesto en servicio el desvío provisional en el Alto para empezar a adecuar el trazado a las características de la doble calzada.

En este tramo, las obras siguen ejecutándose "a un ritmo acorde con el previsto", según las mismas fuentes. Se han terminado los trabajos de explanación y drenaje, las tres estructuras proyectadas para salvar cauces naturales. Y también se han concluido las obras de ingeniería civil del túnel de 2.885 metros, de la galería de evacuación y de las galerías de conexión entre ambos.

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