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Huesca

Josan Rodríguez: "No siento rencor hacia quien me dejó sin piernas y ciego"

A punto de cumplirse diez años del trágico atropello frente a la discoteca Manhattan de Huesca, una de las víctimas más graves relata en un libro cómo le cambió la vida.

Josan Rodríguez narra en su libro 'El equilibrista' la «otra forma de caminar» por la vida que ha aprendido tras su atropello.
Josan Rodríguez narra en su libro 'El equilibrista' la «otra forma de caminar» por la vida que ha aprendido tras su atropello.
Rafael Gobantes

¿Qué es ‘El equilibrista?

Un libro donde cuento cómo me cambió la vida a raíz del atropello de la discoteca Manhattan el 28 de julio de 2007. He intentado que sea un regalo para la gente que me ha acompañado en esta experiencia, pero también que pueda ayudar a personas que hayan pasado por situaciones similares, ya sean víctimas directas de accidentes o sus acompañantes.

¿Por qué ese título?

Porque en una ocasión estaba en la MAZ de Zaragoza haciendo rehabilitación y había una mujer que me empezó a contar todas sus penas y males diciéndome que le dolía la rodilla, que se tenía que tomar medicación para el azúcar... Y entonces le contesté que yo un día me desperté y me clavaron un par de zancos y además me vendaron los ojos para hacer el equilibrista. La pobre mujer se quedó descompuesta y al día siguiente vino y me dijo que le había hecho pensar mucho y que tenía razón porque no sabía de qué se quejaba viéndome a mi. Además, es una metáfora del equilibrio que necesito para andar con las prótesis y el que necesito tener en mi interior para aceptar todo lo que me ha pasado y seguir para adelante viviendo la vida y disfrutándola a tope.

Así que, aunque lo pudiera parecer, no es un libro de una tragedia.

No deja de arrancar en un accidente, pero paso muy por encima. Solo es mi verdad. Habrá quien compartirá mi punto de vista y quien no. Sobre todo busco que se disfrute y si encima puede echarle un cable a alguien que está mal porque se ha quedado sin trabajo o le ha dejado su pareja, mejor. Porque quizá cuando lees que alguien que ha perdido las piernas y la vista lo transmite con tan buen rollo, igual lo relativizas. Tampoco yo soy Dios, porque tengo mis malos ratos, pero en general no soy una persona que sienta una discapacidad. Se me olvida que soy ciego y que voy en silla de ruedas.

¿Es un mérito personal o se necesita mucha compañía para superar una experiencia así?

Por supuesto hay que estar acompañado, si no, no habría salido. Desde que me desperté, recibí el aliento de la que era mi pareja, de mis padres, de mi hermana, de mis amigas y amigos y del personal de la uci, de planta, de la rehabilitación... Yo necesito a la gente, soy muy de manada, no de irme a Nepal a meditar solo.

El 28 de julio se cumplirán 10 años del atropello. ¿Cómo ha conseguido seguir adelante?

Creo que empecé a salir adelante desde el momento que desperté en la uci del Servet de Zaragoza. Desde entonces ese túnel siempre ha tenido luces. Es cierto que en todo este tiempo ha habido tropezones de ánimo o de ganas pero han sido mínimos.

¿Siente que ha pasado el tiempo muy rápido o muy despacio?

Depende. Hay momentos que pienso que todo esto ha ocurrido hace poco y tengo la sensación de que aún salgo a correr o de que voy en el camión. Y otras veces pienso qué lejos está todo eso.

¿Le ha dado muchas vueltas a por qué acabó aquella noche en la discoteca después de ir a un festival de rock? ¿Se arrepiente?

En absoluto. Si tenía que pasar, fue por algo, como con todo lo que ocurre en la vida. Pero la verdad es que también me ha dado muchas cosas y buenas. Me ha dado mucha fuerza interior que no tenía o que no la había encontrado. Sería un desgaste de energía pensar en lo que pudo haber sido. A lo mejor si no hubiese ido a la discoteca habría muerto el lunes siguiente en un accidente con el camión que llevaba. No sabemos dónde está nuestro destino.

Huesca quedó conmocionada primero por el atropello, que se saldó con dos fallecidos y ocho heridos graves, y luego con el juicio al conductor, que iba borracho y drogado. ¿Le guarda rencor por dejarle ciego y sin piernas?

No, ya se ha ido. No tengo rencor a nada. Pasó y ya está. Todos tenemos que seguir viviendo lo mejor que podamos y disfrutar de la vida y de los nuestros.

En el libro es muy crítico con el juicio y lo califica de circo.

Era algo desconocido, como la primera vez que ves un partido de balonmano. No entiendes el reglamento y ves que se dan codazos y no pasa nada. Yo también vi muchos codazos allí porque tienes que jurar que no puedes mentir pero se pillan mentiras y ante eso no sucede nada.

¿Le pareció poco una condena de solo 4 años de cárcel?

No sé si es mucho o poco porque es difícil medir el dolor y sobre todo porque Javi y Benito –los dos fallecidos– ya no están aquí. No obstante, no tengo ninguna fe en las cárceles, no creo que sirvan para mucho.

¿Le desea algo bueno o malo?

Le deseo lo mejor, ¿por qué no? Al final la vida es un barco en el que vamos todos y si dentro de ese barco hay un pirata, al final nos va a incomodar a los demás. Así que mientras esté entre nosotros, que esté lo mejor posible.

¿Ha tenido algún acercamiento con el autor del atropello?

Nunca. Yo no he intentado ponerme en contacto con él. Quizá no he sabido hacerlo y puede también que le resultara incómodo. Él me imagino que querrá olvidarlo también porque debe ser un gran peso que lleva encima.

¿Es autónomo en su vida diaria?

Intento andar una hora al día con las prótesis, pero siempre tengo que ir acompañado y con un bastón porque no soy capaz todavía de mantener el equilibrio mucho tiempo. Pero para el resto de tareas sí que lo soy. Hay gente que se sorprende mucho de que cocine o de que pele por ejemplo una simple patata. Y yo les digo que prueben a cerrar los ojos o a apagar la luz porque enseguida pelarán una patata.

¿A qué le gustaría dedicarse?

Me gustaría seguir dando charlas en institutos y también en hospitales para dar apoyo a las personas que están mal. Mucha gente me dice que cuando están a mi lado les transmito buen rollo y pienso que eso no me lo puedo guardar para mí solo.

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