Huesca
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El Museo Pedagógico necesita una sede más espaciosa 10 años después de su inauguración

El centro, abierto en Huesca en 2006, ha tenido más de 140.000 visitas y acaba de ampliar sus horarios.

El director del Museo Pedagógico de Aragón, Víctor Juan, junto a una mesa de maestro expuesta.
El Museo Pedagógico necesita una sede más espaciosa 10 años después de su inauguración
R. G.

El Museo Pedagógico de Aragón ya ha cumplido una década. Instalado en lo que era el antiguo mercado municipal de Huesca en 2006, es uno de los escasos centros dedicados a la educación en España. A lo largo de este tiempo ha recibido 140.642 visitantes, a pesar de que durante los cuatro últimos años solo ha estado abierto al público los miércoles, jueves y viernes. Desde principios de febrero se ha incrementado el horario a los fines de semana. Su futuro pasa por encontrar una sede más amplia para desarrollar nuevas actividades porque las 1.500 piezas expuestas son únicamente "la punta del iceberg", según indica su director, Víctor Juan, que lidera un proyecto que sigue creciendo.

El germen del Museo Pedagógico está en la colección de objetos que el maestro oscense Rafael Jiménez empezó a recopilar en 1988 y que continuó después desde la dirección del Centro de Profesores y Recursos de Huesca. El material, que se mostraba en el antiguo colegio Sancho Ramírez, provenía de las escuelas que se iban cerrando en los pueblos de la provincia y pronto se vio la necesidad de contar la historia de la escuela rural del Alto Aragón en un espacio "digno".

Se decidió su ubicación en la plaza de López Allué. El espacio se transformó en Oficina de Turismo y Museo Pedagógico, auspiciado por el Gobierno de Aragón. Este se distribuye en dos plantas. En la primera se reproducen tres aulas, una de la escuela de principios del siglo XX, otra de la Segunda República y una tercera dedicada al Nacional Catolicismo. Todas exhiben el mobiliario, libros y símbolos de la época a la que corresponden. Cuenta, según indica Juan, historias de quienes impartieron las clases. Como la de Valero Almudévar, nacido en Loporzano y maestro en Castanesa, Luzás y Aniés entre 1864 y 1870. Sus memorias están recogidas en uno de los 26 libros editados en papel (hay otro 10 digitales) que el Museo ha editado en esta década.

Principios del siglo XX

En las diferentes salas hay volúmenes sobre geografía, matemáticas, gramática, historia... Y otros sobre los métodos educativos que afloraron en Europa en los primeros años del siglo XX y que llegaron a Aragón de la mano de maestros altoaragoneses como Pedro Arnal Cavero y Vicente Campo. "Esa época fue la edad de oro de la pedagogía... después todo se truncó", indica Juan. En la planta superior hay espacios temáticos: la educación de los niños y niñas, la escritura, la imprenta Freinet, Ramón Acín...

Son 18.000 las piezas que componen la colección, calificada como la "mejor del Estado" y catalogada en Domus. Pero el material es incluso anecdótico en un discurso que "nos ha permitido recorrer caminos en los que jamás nos habíamos adentrado, contar historias que no habíamos contado nunca", dice el director del Museo.

Según afirma, este debe "estar abierto a la sociedad". Haría falta una salón de actos, espacios para exposiciones temporales, talleres, actividades didácticas, un lugar para catalogación de las nuevas piezas... y hasta un guardarropa.Son necesidades que se han transmitido en más de una ocasión a los responsables del departamento de Educación. "Pero la oportunidad llegará", asegura Víctor Juan.

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