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Las vacas se suman a la operación retorno

Una docena de ganaderos del valle de Benasque traslada estos días un millar de reses desde los pastos de Ardonés a Estós ante la curiosidad de los turistas.

El ganado baja desde el Ampríu hacia Cerler, primera etapa del viaje.
El ganado baja desde el Ampríu hacia Cerler, primera etapa del viaje.

Mientras los turistas vuelven a casa, en el valle de Benasque el ganado vacuno también inicia su particular retorno, en una nueva etapa de su trashumancia en busca de nuevos pastos. Ayer, en la carretera de Cerler, los conductores compartieron espacio con las casi 1.000 reses trasladadas desde los prados de Ardonés, donde permanecían desde el 26 de julio, a los de Estós. Una curiosa convivencia desarrollada sin problemas, bajo la vigilancia de los ganaderos y de la Guardia Civil. Previamente se había avisado a los turistas de las fechas del cambio de ganado, y lejos de incomodarse contemplaban el espectáculo como un recuerdo más que inmortalizar con sus cámaras para llevarse a casa.

Los pastores habían recogido el ganado y a las 12.30 partieron hacia Cerler. Desde aquí siguieron camino hasta el cruce de la carretera A-139 que conduce a Benasque, donde pasaron la noche en unos prados, ya que en un día es imposible realizar todo el trayecto. En total, son 750 vacas y unos 200 terneros, pertenecientes a una docena de ganaderos de distintos pueblos del valle de Benasque. Para apoyar el traslado, también acudieron amigos y familiares.

Los animales ya iniciaron el verano en el valle de Estós, luego se llevaron a Ardonés para dejar paso a las ovejas y ahora regresan al primero, donde la hierba crece más tarde por la altitud, más de 2.000 metros, su último destino veraniego antes de regresar a las explotaciones por el Pilar. Este año se ha notado la sequía, explica el ganadero Juan Manuel Lamora, cuya familia lleva generaciones repitiendo el mismo viaje. "La hierba que queda está muy mala porque se ha secado y además resulta peligrosa, es muy resbaladiza, se desliza como si fuera un esquí. Hemos tenido suerte y no ha muerto ninguna", cuenta.

El monte del valle de Estós, con 3.800 hectáreas, en pleno Parque Natural Posets-Maladeta, pertenece a una comunidad de bienes con 184 participaciones, casi todas las casas de Benasque, Anciles y Cerler. Antiguamente, el día 29 de agosto cada ganadero recogía sus vacas y bajaba por su cuenta, pero se vio que era más efectivo ir juntos, sobre todo porque las reses volvían a reunirse al llegar a los prados de alta montaña. Para el Pilar se agruparán en un corral y cada uno triará sus reses y las bajará al llano o a las cuadras antes de que empiece el duro invierno. El año pasado se quiso hacer de esto una atracción turística, consiguiendo reunir a 150 personas.

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