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Los agricultores adelantarán una parte de la inversión necesaria para acabar los regadíos de Monegros II

Constituyen una comunidad para promover las obras, entre ellas el Sifón de Cardiel, que pondrá en uso Valdepatao.

Asistentes a la asamblea en el momento de aprobar por unanimidad crear la comunidad de regantes.
Asistentes a la asamblea en el momento de aprobar por unanimidad crear la comunidad de regantes.
P.P.

Los regantes expectantes de la zona oriental de Monegros II adelantarán parte de la financiación necesaria para construir las infraestructuras de regadío pendientes y de este modo, poder transformar unas 5.400 hectáreas de los términos municipales de Fraga y Ballobar. Para ello, dieron ayer el primer paso, constituirse como comunidad de regantes, lo que, gracias a los mecanismos activados por el Gobierno de Aragón, les permitirá convertirse en promotores de estas esperadas obras, entre ellas, el Sifón de Cardiel, que pondrá en uso el embalse de Valdepatao y que está presupuestado en 39 millones de euros.

Después de varios meses de trabajo, la decisión fue ratificada ayer en la asamblea convocada en la capital del Bajo Cinca, a la que asistieron un alto porcentaje de los casi 300 agricultores afectados. La creación de la nueva comunidad salió adelante por unanimidad. Al acto, entre otros, acudió el consejero aragonés de Desarrollo Rural, Joaquín Olona, que calificó la jornada de «histórica». De hecho, de cumplirse lo previsto, será la primera vez que un colectivo de agricultores impulsa la construcción de unas obras de transformación declaradas de interés nacional.

Hasta ahora, este tipo de infraestructuras eran financiadas por el Gobierno central y varios años después de su construcción, los agricultores devolvían a la administración un porcentaje de la inversión realizada. Ahora, en lugar de posponer su aportación, los regantes expectantes adelantarán esa misma cantidad en el momento del inicio de las obras y además, se convertirán en promotores.

Al final, aportarán el mismo dinero, es decir, «entre 4.000 y 6.000 euros por hectárea, que se corresponde con alrededor del 50% de la inversión total», según aclaró Olona. El resto será aportado por el Gobierno de Aragón. Para ello, se cuenta con el apoyo de las entidades bancarias, que confían en este sistema, muy similar al utilizado en la modernización de regadíos.

La nueva fórmula surge del propio departamento aragonés de Desarrollo Rural y tiene un claro objetivo: desbloquear las obras de regadío de las zonas declaradas de interés nacional, que llevan varios años paralizadas por la falta de presupuesto. Para Olona, se trata de la única alternativa posible.

En el caso de la zona oriental de Monegros II, las obras de regadío pendientes están asociadas al embalse de Valdepatao, que está construido y que se mantiene sin utilidad. De hecho, resta la construcción del Sifón de Cardiel, que está presupuestado en 39 millones de euros, y tras ello, la creación de la red general de distribución. En total, ambas obras suponen un coste de 80 millones de euros.

Cesión de competencias

Para poder aplicar la nueva fórmula, será necesario además que la administración central, que es responsable de las obras de interés nacional, ceda sus competencias al Gobierno de Aragón. De momento, ya han sido mantenidas algunas conservaciones, que han resultado positivas, y en los próximos meses, cuando se constituya el nuevo Gobierno, está previsto trasladar una propuesta formal.

En opinión de Olona, las expectativas son buenas, ya que la administración central «se desprende de su obligación y además, lo hace con el beneplácito de los agricultores». La misma fórmula se quiere extender al resto de obras de interés nacional bloqueadas en Aragón.

Durante la asamblea, varios agricultores se ofrecieron voluntarios para formar parte del grupo de trabajo que guiará los siguientes pasos. Entre ellos está Marcial Llusá, de Fraga, que destacó el compromiso adquirido por los regantes. En su opinión, la unión de esfuerzos resultará clave para «acelerar» la llegada del agua y por fin, llevar a cabo las obras pendientes. «Se trata de un paso definitivo, que ofrece un futuro prometedor, especialmente para las nuevas generaciones, entre ellas, nuestros hijos», dijo.

El alcalde de Fraga, Miguel Luis Lapeña, también calificó la jornada de «histórica» al recordar que las obras pendientes duplicarán las hectáreas en regadío, lo que se traducirá «en riqueza y nuevos puestos de trabajo». En relación a ello, el director general de Producción Agraria, Jesús Nogués, precisó que la transformación de cualquier zona de cultivo permite multiplicar por 20 la capacidad de generar empleo en el territorio y además, supone un importante incremento patrimonial para los agricultores afectados.

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