Huesca

Villanueva de Sijena presenta una demanda para recuperar sus murales

El Ayuntamiento quiere que Cataluña reintegre las pinturas arrancadas del monasterio en 1936 y 1961.

El Ayuntamiento de Sijena expropiará la sala capitular si no regresa por vía judicial
R. Gobantes

El Ayuntamiento de la localidad altoaragonesa de Villanueva de Sijena presentará este martes una demanda ante el Juzgado de Primera Instancia número 2 de Huesca con el objetivo de que el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) reintegre las pinturas murales del monasterio de Sijena arrancadas en 1936 y 1961. Además de la procuradora, acudirá al juzgado el alcalde de Villanueva de Sijena, Alfonso Salillas. Esta demanda se acumulará a la que ya tiene presentada el Gobierno de Aragón.

El abogado que representa al municipio, Jorge Español, ha dicho que no solo el Estado, sino también el MNAC, reconocen que "no hay litigio sobre la propiedad", que es de las monjas del monasterio, a lo que ha añadido que el código deontológico de los museos establece que si el titular de una obra exige la devolución, el museo debe devolverla.

El MNAC no tiene "ningún título jurídico" para retener las piezas, ha continuado Jorge Español, quien ha recalcado que "no hay ninguna justificación" para que estas sigan en Barcelona.

Español ha expuesto que la demanda se basa en que Josep Gudiol Ricart arrancó las pinturas en 1936 "de forma ilegal y por su cuenta y riesgo, sin mandato ni autorización" de la Administración competente entonces, la Dirección General de Bellas Artes.

El Gobierno de España dispuso, una vez terminada la Guerra Civil, que las pinturas estaban en el Museo de Arte de Barcelona para su restauración, no para ser mostradas al público, y que debían reintegrarse al monasterio cuando la sala capitular estuviera restaurada, lo que ocurrió en 1991, por lo que "queda ya sin objeto la estancia de dichas pinturas en el MNAC, debiendo reintegrarse al monasterio de Sijena", ha dicho Jorge Español.

Murales extraídos en 1961

Español ha indicado, respecto a las pinturas murales arrancadas en 1961, que las monjas propietarias del monasterio no dieron su consentimiento, pero sí el Estado para que formaran parte de la Exposición de Arte Románico que tuvo lugar en Barcelona en 1961. Después, deberían haber sido devueltas al monasterio.

El letrado ha dejado claro que las pinturas murales "siguen siendo propiedad de la comunidad de monjas de Sijena" y que las Administraciones públicas "tienen el deber de ordenar su reintegración al monasterio una vez restaurado".

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