Huesca
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La otra postal de Huesca

Los vecinos piden actuaciones como la accesibilidad de las aceras o la instalación de mobiliario urbano.

Locales vacíos, pintadas, edificios en mal estado? Y a muy pocos pasos del centro de Huesca. Las calles que dan acceso al Coso, ahora en pleno apogeo de las obras del Plan de Movilidad, muestran una postal de la ciudad que no gusta, por lo general, a sus vecinos y seguramente, tampoco a los visitantes.

Así, en la calle de San Lorenzo, donde se encuentra además la basílica del patrón de la ciudad, pueden encontrarse varios inmuebles en avanzado proceso de deterioro y resulta difícil transitar por las estrechas aceras que los bordean. Los grafitis pueblan además los muros de calles como la de las Flores.

"Por aquí pasan casi siempre las brigadas municipales a limpiar, aunque los días que los jóvenes salen de marcha tengo que hacerlo yo", comenta Ana una de las comerciantes de esta calle. Denuncia la presencia de ratas en los inmuebles abandonados y cómo el pavimento resulta, en ocasiones, muy resbaladizo, "tanto los días de lluvia como aquellos que hace mucho calor, lo que resulta peligroso para la gente mayor". Llama la atención además sobre el estado de suciedad de las zonas en las que se encuentran depositados los contenedores de basura. "Los utiliza gente que no vive en esta zona y lo dejan todo por la acera".

Paralela a esta calle se encuentra la de Padre Huesca, conocida ahora popularmente como 'la milla de oro', por alta presencia de bares de tapas y terrazas. Enrique Aínsa se ha trasladado recientemente a uno de los pisos de esta calle. "Tiene de bueno que cuando sales de casa por la mañana, se ve mucha gente, pero después, por la tarde, no se ve a casi nadie", apunta este vecino. Piensa que, a pesar de todo, la calle se encuentra limpia, "y los edificios que se están arreglando, lo están haciendo con gusto".

Entre esta calle y la plaza de San Antonio, donde se ha abierto el nuevo aparcamiento, se encuentra la calle de Roldán. Muy frecuentada por aquellos que salen de copas, a sus vecinos, como es el caso de Pablo, quien ocupa el piso de un familiar, les gustaría que se arreglase al igual que se ha hecho con la nueva plaza.

"Tuvimos muchas molestias mientras duraron las obras del aparcamiento y ahora vemos que la calle está muy mal comparada con la de al lado", asegura. Denuncia asimismo los "malos olores" que, en su opinión, surgieron después de la apertura del párquin. Teme además que el solar que servía de aparcamiento gratuito hasta que fue vallado por el Ayuntamiento, "se acabe llenando de basura". "Además no hay aceras y los coches pasan por aquí a una velocidad endiablada, casi ni te da tiempo a verlos", comenta el joven.

En esta zona se han renovado ya las plazas de Santa Clara, Concepción Arenal, Alfonso El Batallador y la ya mencionada de San Antonio. Desde la asociación de vecinos se urge además al derribo del antiguo cuartel de la Merced, operación que cuenta ya con licencia municipal.

Al otro lado de esta zona, aunque cambiando de barrio, la atención se fija en calles como Lanuza o Sancho Ramírez, donde al igual que sucede en la calle de Azlor, la estrechez de las aceras ha dado un susto a más de un peatón. Permanece además sin edificar el gran solar de la plaza de San Félix y San Voto. Por otra parte, en la travesía del Espino y en la calle Azlor, al mal estado de la fachadas se suma la suciedad y el olor nauseabundo resultante de muchas noches de copas, además de las pintadas y la degradación del pavimento. Las barreras arquitectónicas, la falta de mobiliario urbano, la renovación de las calzadas, además del soterramiento de los contenedores son, en este caso, las principales reivindicaciones de la asociación de vecinos Juan de Lanuza.

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