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Huesca

Riadas en Aragón

"El único consuelo es que no se han producido daños personales"

Los vecinos del valle de Benasque hacen una primera valoración de los daños causados por la crecida del Ésera y recobran la tranquilidad tras un día trágico y una noche muy tensa.

El agua ha inundado edificios en Benasque y Castejón de Sos
Aragón en alerta por las intensas lluvias_5
EFE/A. S.

Con el único consuelo de que la gran crecida del río Ésera no ha causado hasta ahora daños personales, los vecinos de las localidades afectadas por la violencia del agua en el Valle de Benasque han comenzado a evaluar su impacto en los bienes materiales. Mientras en localidades como Cerler y Graus las incidencias han sido menores, pocos se han librado -directa o indirectamente- en los municipios más afectados, Benasque y Castejón de Sos, y pequeños núcleos como Eriste, Linsoles o Anciles -sobre todo en las comunicaciones- los daños materiales son todavía difíciles de cuantificar.

Carreteras, puentes, viviendas, vehículos... La fuerza del agua, provocada por las lluvias y el deshielo, ha arrasado con todo lo que ha encontrado a su paso. "Esta mañana ya había bajado el agua, pero nuestro camping ha quedado prácticamente destrozado. El río ha arrastrado caravanas y hasta la caseta de recepción, de los 'bungalows' solo han quedado seis en pie", indica Karina, trabajadora del camping Alto Ésera de Castejón de Sos. "El acceso es complicado y hasta que no baje el nivel del agua no podremos comenzar a arreglar todos los daños, pero los daños han sido fuertes. El río se ha llevado todo, los documentos, los ordenadores...", se lamenta esta vecina de la localidad de Villanova, a pocos kilómetros de Castejón.

Aunque el valle de Benasque ha recobrado parte de la tranquilidad perdida durante este martes, la noche ha sido dura para muchos habitantes de la zona. "No hemos pegado ojo", reconoce la trabajadora del camping, del que tuvieron que ser desalojadas unas 40 personas, muchas de ellas niños de un colegio. Mientras los escolares pudieron volver a su localidad, en la provincia de Zaragoza, el resto de clientes se alojaron en hoteles de la localidad, donde han podido pasar la noche con cierta calma.

Benasque sigue trabajando

Igual que en Castejón de Sos, las últimas horas han sido duras en Benasque, donde se sigue trabajando para restablecer las comunicaciones por carretera, así como asegurar el suministro eléctrico y el abastecimiento de agua, ya que la depuradora municipal no está operativa. Al menos, la mayoría de los vecinos ya han podido regresar a sus viviendas, la mayoría de las cuales no han sufrido grandes desperfectos, aunque todavía hay un par de edificios pendientes de una revisión que asegure que su estructura no ha sido dañada.

"Hemos dormido en casas de familiares y esta mañana ya hemos podido regresar a nuestras viviendas y negocios. Ha sido duro, pero el único consuelo es que no ha habido daños personales", asegura Ester Perucho, vecina de Benasque y responsable de la panadería Perucho. A pesar de estar situada en la calle Mayor, una de las desalojadas por la riada, casi ninguna de las viviendas de esta zona ha sufrido más daños que pequeñas inundaciones. "Hemos pasado mucho miedo y esta noche hemos dormido con un ojo abierto y otro cerrado", añade Perucho: "Al menos esta mañana estaba luciendo el sol y eso anima mucho, y el hecho de haber tenido electricidad en todo momento ha ayudado bastante".

El día también fue duro para los dueños de los hoteles de la localidad, algunos de los cuales tuvieron que realojar a sus clientes y, otros, ejercer de improvisados refugios para los evacuados. "Tuvimos que cerrar uno de los hoteles, el más cercano al río, y trasladar a todos los clientes a otro que estaba cerrado, en una zona más protegida", indica Elisa, trabajadora del Hotel El Pilar, perteneciente al grupo Hoteles Valero. Allí han dormido, con cierta tranquilidad, más de un centenar de personas. "Ya se ha acabado el agua que teníamos almacenada en los depósitos, así que ahora esperamos que nos traigan suministros", asegura Elisa, quien cree que las consecuencias de los daños tardarán días en arreglarse: "El fin de semana estará complicado y supongo que se anularán muchas reservas".

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