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Huesca

Insectos

Los enjambres provocan en la última semana más de 30 intervenciones de los bomberos

En la capital han retirado colmenas cerca del Hospital Provincial, en dos colegios y en el campin San Jorge.

La muerte en 2008 de un apicultor de Angüés y el caso más reciente de un ciclista, que salvó la vida tras recibir 400 picaduras al ser rodeado por las abejas en Almudévar, han aumentado la alarma ante la presencia de enjambres en zonas urbanas. Si a esto le unimos la proliferación de estos insectos en los últimos días por la llegada del calor, se explica que los bomberos hayan multiplicado las salidas para retirarlos de fachadas, ventanas y hasta de señales de tráfico.

Las picaduras suelen quedarse en una reacción, con dolor, enrojecimiento e hinchazón, pero un 3% de la población es alérgica al veneno de avispas y abejas. Cada año mueren en España una veintena de personas, según los expertos.

El parque de bomberos de Huesca ha realizado 20 intervenciones entre el 1 y el 8 de mayo, con una media de 3 salidas diarias esta semana (3 el lunes, 4 el martes y 2 el miércoles). Y el Servicio de Protección Civil de la Comarca de la Hoya suma una docena en los últimos días. Solo el miércoles tuvo 4. Según los equipos de emergencia, antes era habitual que la gente avisara a un apicultor conocido para deshacerse del enjambre, pero ahora se recurre al 112.

Los bomberos de Huesca han retirado colmenas por toda la ciudad, incluyendo las cercanías del Hospital Provincial, el campin de San Jorge, el colegio Juan XXIII o el edificio de Infantil del colegio Alcoraz. La última intervención fue el pasado miércoles en la tercera planta de un edificio de la calle Santo Grial. Y eso que solo acuden a aquellos casos más urgentes, cuando el acceso a la zona es difícil o en días no laborables, ya que el Ayuntamiento tiene un convenio con una empresa privada de control de animales para actuar en la vía pública.

Las abejas pueden aparecer en los lugares más insospechados: una señal de tráfico, el patio de un colegio, la caja de las persianas o el falso techo de una vivienda. «En cualquier sitio», asegura el jefe del parque de Huesca, Miguel Ángel Extremo, que ha visto enjambres incluso en una bicicleta aparcada.

Los bomberos han tenido que aprender las técnicas de los apicultores, vestirse adecuadamente para evitar las picaduras y disponer los equipamientos necesarios para guardar y transportar los insectos. Ahora mismo, los de Huesca preparan nuevos dispositivos porque los que tienen son muy rudimentarios. «Metemos las abejas en una caja y la tapamos, siempre procurando que esté la reina, porque si no va entre ellas, no hacemos nada», cuenta Extremo. Cuando cae el día y se quedan más tranquilas recogen la caja y se la llevan a uno de los apicultores de la lista que ya tienen para incorporarlas a sus colmenas.

En la comarca de la Hoya se han producido en solo una semana más de una docena de salidas por el mismo motivo. Los bomberos han estado en Alcalá de Gurrea, Velillas, Albero Alto, Chimillas, Alerre, Ayerbe, Almudévar e incluso en Grañén, en la vecina comarca de Monegros. «Otros años empezamos a recibir avisos a partir del 15 de abril y más espaciados, pero este ha llegado el calor de repente y en un solo día, el miércoles, tuvimos 4», señala Joaquín Abiol, responsable de Protección Civil.

Abiol recomienda que la gente no actúe por su cuenta. En primer lugar, porque no hay que matarlas, «son un bien», y porque se requiere un equipo apropiado. «Nosotros llevamos la ropa de intervención de incendios: las botas, el pantalón, sujeto con cinta americana por debajo para que no se metan..., y encima el equipo de apicultor, que compramos hace 5 o 6 años. Aún así, alguna vez se me han metido dentro», explica Abiol.

Él recomienda, en caso de encontrarse con un enjambre itinerante, no molestarlo, quedarse quieto y taparse los ojos y las

vías respiratorias. Precisamente, el error del ciclista atacado hace justamente un año en Almudévar fue intentar espantarlas agitando los brazos. Cuando los médicos le extrajeron 400 aguijones, dejaron de contarlos.

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