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Huesca
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Peatonalización

Los comerciantes de las zonas peatonales piden más aparcamientos

Temen que el cierre al tráfico del centro aleje a los clientes.

C/San José de Calasanz
Los comerciantes de las zonas peatonales piden más aparcamientos
J.S.

La primera gran obra del proyecto de peatonalización del actual Ayuntamiento de Huesca acaba de comenzar con la entrada de las máquinas en la calle de Ramón Berenguer. Sin embargo, existen ya experiencias anteriores sobre lo que significa vivir o mantener un negocio en una calle peatonal. Las calles de Ramiro El Monje (la ‘Correría’), Villahermosa, San José de Calasanz, Padre Huesca y las plazas de Concepción Arenal y Luis López Allué son así las principales vías de la capital oscense con acceso prohibido o restringido para los vehículos. La seguridad que entraña para los peatones y la dificultad para encontrar aparcamiento, son algunos de los pros y contras que esgrimen los comerciantes consultados por Heraldo.es.

Para Olga Ainoza, de Alfara, un comercio especializado en alfarería de la calle Ramiro El Monje, la peatonalización de una calle resulta beneficiosa, pero siempre que se pueda contar con un aparcamiento cercano. “La mejor solución sería, en mi opinión, disponer de un párquin céntrico y asequible. Si ahora se hace también peatonal el Coso y deja de permitirse el estacionamiento de vehículos, será perjudicial tanto para los que estamos en una calle como esta y para los que lo van a estar”, comenta Olga.

De una opinión parecida es Celia Sanz, quien se encuentra tras el mostrador de la joyería Ferrer, en la misma calle. “Me parece muy bien que calles como esta, que son estrechas, sean peatonales. Antes por aquí había mucho tráfico y había peligro de accidentes”, señala esta comerciante. “En el Coso, en cambio, puede ser perjudicial. La gente que viene de fuera se va a quedar sin sitio para aparcar y puede que prefieran desplazarse a comercios más grandes en el extrarradio”, afirma.

En la calle paralela a esta, Villahermosa, que une el Coso con la plaza de Luis López Allué, y acceso restringido a vehículos, las opiniones son dispares. “El problema de las calles peatonales es que, realmente, no lo son”, subraya Julio Sánchez, desde la tienda de discos Cocodisk. Denuncia que son muchos los vehículos que transitan por esta vía de forma indebida, convirtiéndose en una seria amenaza para los viandantes, así como el mal uso de la zona de carga y descarga, habilitada en la vecina calle de Moya. “El descontrol es total y no contamos con un guardia urbano que se haga cargo de la situación. Si esto es lo que se va a hacer con todas las calles de Huesca, la verdad es que no estoy de acuerdo”, comenta Julio.

Bajarse del coche para comprar

En la misma calle ha abierto recientemente al público Electricidad Jesús Ferrer. En opinión de Maricarmen Encontra, encargada de atender al público, por otra parte, se trata de un tipo de vías que benefician a los comerciantes. Aunque, eso sí, “siempre que no sea necesario venir con un vehículo para cargar algo grande”. De una opinión muy diferente es, por otra parte, Teresa Blanco. Ella es la encargada de la tienda de frutos secos Capazo, en la calle de San José de Calasanz, donde solo se permite la entrada a los vehículos de los vecinos. “No por el hecho de que sea una calle peatonal pasa más gente. Antes, cuando había coches, era diferente. Venía más gente que se acercaba con su vehículo hasta la puerta para realizar su compra. Es algo que se hace mucho en Huesca”, señala Teresa.

El área que ocupan la calle de Padre Huesca y la plaza de Concepción Arenal se encuentra también, en su mayor parte, abierta tan solo para los peatones. Muy cerca se está construyendo el que será el aparcamiento de la plaza de San Antonio. “En verano, todo esto está muy animado. El único problema es que no se pueda aparcar cerca de aquí, por eso estamos esperando que finalicen las obras del nuevo párquin”, comenta Rebeca Sánchez, desde Deportes Marquina. “Hay pros y contras”, señala además, Lucía Giménez, desde el negocio de lencería que lleva su nombre. “Puede venir más gente, los niños pueden jugar en la calle sin problemas, pero lo malo es que no se pueda venir con el coche. Lo que hace falta de verdad son más aparcamientos”, señala Lucía.-

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