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El Ayuntamiento de Huesca invierte 50.000 euros en la lucha contra los estorninos

En septiembre se incorporaron tres águilas Harris que se ocupan cada tarde de ahuyentar a las molestas aves.

Un total de 50.000 euros. Esa es la cantidad que le cuesta al año al Ayuntamiento de Huesca la puesta en marcha de los métodos para echar a los estorninos del casco urbano. Se trata de una guerra sin cuartel que se libra a diario entre las aves y los técnicos de la empresa Ambien, encargada de realizar estas labores, que estarían dando ya su fruto. Así, como ha asegurado Antonio Revilla, de la citada compañía,la colonia se ha reducido ya de los más de 30.000 ejemplares que podían contarse en años anteriores a unos 8.500 a día de hoy. "Empezamos en septiembre, fecha en la que este año había unos 10.000. A finales de ese mes alcanzamos niveles de unos 4.000 o 5.000 y a partir de la segunda quincena de octubre llegaba la gran explosión migratoria", comenta el trabajador de Ambien.

En la capital oscense se ha intentado ya de todo para tratar ahuyentar a estos molestos visitantes, especialmente, del parque Miguel Servet, zona que la colonia utiliza de forma mayoritaria cada noche como dormitorio. Allí, cada tarde, se lanzan cohetes y bengalas, se encienden antorchas, se emiten ultrasonidos y un vehículo provisto de altavoces emite los chillidos de advertencia de peligro que profieren estas aves. "Se trata de molestarles lo más posible, para que aquellos que estén por venir, no vengan y los que se marchen, no quieran volver" asegura el concejal de medio ambiente del consistorio oscense, José Miguel Veintemilla. Estas labores disuasorias se complementan además, como indica el edil, con la poda de los árboles de las calles próximas al parque de la capital altoaragonesa, de forma que las molestas aves no puedan encontrar cobijo en ellos y se vean obligadas a abandonar el casco urbano.

Llegan refuerzos

Desde mediados de septiembre se cuenta además con tres nuevos aliados en esta contienda. Se trata de Guara, Danzante y Sertorio, tres jóvenes águilas de la raza Harris que se ocupan de sobrevolar el parque oscense sembrando el pánico entre la población de estorninos. Su trabajo comienza cada día alrededor de las 17.00, momento en el que uno de sus dos cuidadores –Antonio Revilla, antes nombrado– y Guillermo Costas, provisto de un guante de cetrería, los guían por la zona verde. Los Harris vuelan entonces sobre este espacio, se posan en árboles y farolas y regresan al brazo del técnico, hasta que reciben indicaciones para volver a levantar el vuelo en otra de las zonas habitadas por las aves invasoras. "Nos van siguiendo por el parque y conforme les vamos llamando para que vuelvan al guante se van posando en los árboles que nosotros queremos", explica Guillermo Costas.

El estímulo que mueve a las rapaces a obedecer las órdenes de sus cuidadores es la provisión de alimento después de haber completado cada vuelo. Cada día se controla además su peso –entre 600 y 700 gramos– para evitar un exceso pueda dificultar su labor diaria. "Van saliendo de uno en uno, cuando vemos que uno ha comido ya suficiente, sacamos al otro", comenta Costas. Tanto él como su compañero aprendieron las técnicas para guiar a las rapaces de un cetrero profesional. "Cada una de las tres aves tiene su personalidad y con la práctica y los días los vas conociendo", comenta el técnico de Ambien. También se utiliza en ocasiones como pista de despegue una de las terrazas de los bloques de la calle de Vicente Campo. Su presencia, asegura Costas, ha comenzado ya a surtir efecto en la bandada, consiguiendo que los estorninos "se pongan nerviosos o se vayan del parque". Se espera que actúen hasta la llegada de la primavera, época en la que los estorninos suelen dejar Huesca hasta la llegada del otoño.

Las tres águilas se han convertido además en todo un fenómeno para los visitantes del parque Miguel Servet, especialmente los niños, quienes no dudan en acercarse a los técnicos de Ambien para observar de cerca a los que ya consideran sus nuevos amigos. Cuando no están de servicio, puede verse a estas rapaces ocupando una de las jaulas del núcleo zoológico del parque Miguel Servet, junto a la de los pavos reales.

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