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Cofradías

Alcalá celebró la procesión de Las Lágrimas en la iglesia

La lluvia impidió celebrar la lluvia de pétalos de rosa en la calle Mayor.

La virgen es llevada a hombros en el interior de la iglesia de Alcalá de Gurrea para protegerla de la lluvia.
Alcalá celebró la procesión de Las Lágrimas en el interior de su iglesia parroquial
RAFAEL GOBANTES

Llovieron lágrimas la tarde de ayer en Alcalá de Gurrea, pero dentro de su iglesia parroquial, ya que fuera no dejaba de diluviar. La procesión de las Lágrimas de Nuestra Señora se trasladaba así al interior del templo sobre las 19.00, momento en el que los cofrades trasladaban a la imagen de la Dolorosa a hombros al altar mayor. Una vez allí, el grupo de ‘Manolas’ cubrió a la Virgen con los tradicionales pétalos de rosa, un gesto que suele tener lugar en la calle Mayor de la localidad al paso de la imagen.

Tras el paso desfiló el grupo local de ‘carraclas’ y matracas, que formaron en el pasillo central para interpretar sus toques. Antes de que arreciara el chaparrón, habían conseguido tocar el ‘carraclón’ en el exterior de la iglesia ante numerosos fieles que se protegían bajo sus paraguas. En la iglesia no quedaba entonces ni un solo banco vacío. Fueron también muchos los que subieron al coro para no perder detalle de la ceremonia y no faltó quien tomó imagen de todo ello a través de su cámara de fotos, vídeo o teléfono móvil.

Tras el repiquetear de las ‘carraclas’ y los golpes secos de las matracas, llegaron los toques de tambor y corneta de las dos bandas invitadas: la de la cofradía del Prendimiento y la del Santo Cristo de la Esperanza, ambas de Huesca, que interpretaron la popular saeta compuesta por Joan Manuel Serrat. A continuación, la imagen fue devuelta a hombros a la parte posterior del templo entre los aplausos de los presentes.

"Lo habíamos preparado todo con la mayor ilusión, pero bueno, bien está que llueva", comentó con resignación Inmaculada Sarasa, presidenta de la Asociación de ‘Carraclas’ y Matracas de Alcalá de Gurrea. "Hemos podido realizar una representación de la procesión en la iglesia y eso es lo que cuenta al final", añadió Sarasa. La portavoz de la Asociación mostró además su satisfacción al comprobar cómo los fieles llenaban el interior del templo para seguir este acto. "Ha venido mucha gente, tanto del pueblo como de fuera. Se trata de algo que gusta y la gente repite", comentó.

La procesión de Las Lágrimas de Nuestra Señora se recuperó en la población hace 40 años y el sonido de sus instrumentos tradicionales, hace 7. La Asociación está formada por un total de 80 personas, de las cuales, una treintena tocan cada año en los actos de Semana Santa de esta localidad de la Hoya de Huesca. "Las ‘carraclas’ y matracas se utilizaban antiguamente para llamar a los oficios en Semana Santa, ya que el toque de campanas, símbolo de alegría, estaba prohibido", comentó Sarasa.

Nueve toques diferentes

Los miembros de la Asociación habían ensayado para la procesión de ayer un total de nueve toques diferentes. "No se trata de instrumentos tan versátiles como los tambores, pero también ofrecen la posibilidad de preparar diferentes toques", afirmó la presidenta de la Asociación. Además de estos instrumentos, también se recuperó la vestimenta de los antiguos cofrades, compuesta por una falda, una chaquetilla y una camisa, además de la capucha, todo ello de color negro riguroso.

La imagen de la Dolorosa es llevada a hombros por los descendientes de las cuatro casas de la localidad que lo hacían tradicionalmente. La procesión de Las Lágrimas de Nuestra Señora la completan además el grupo de penitentes, las ‘Manolas’ y una imagen de Cristo Crucificado.

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