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Huesca
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Sentencia del TSJA

20 años de cárcel para el asesino de una anciana en Sabiñánigo

La sentencia considera probado que el acusado accedió al piso de su víctima, María Teresa Lardiés, de 74 años, con el consentimiento de esta que iba a entregarle algo de comida y dinero.

La Audiencia Provincial de Huesca ha condenado a 20 años de prisión a Carlos M. L. como autor responsable del asesinato de una anciana en la localidad oscense de Sabiñánigo, después de que ésta le invitara a entrar en su domicilio para entregarle algo de comida y dinero.

La sentencia considera probado que el acusado, que se declaró autor del crímen, accedió al piso de su víctima, María Teresa Lardiés, de 74 años, la tarde del 1 de agosto de 2010, con el consentimiento de su dueña, ya que ambos se conocían desde hace años, y ésta le entregó algo de fruta para merendar, junto a un cuchillo, y le dijo que le daría 10 ó 20 euros, consciente de que la situación económica del acusado era muy precaria.

Poco después, y con la intención de apoderarse de más dinero, el acusado agarró a la mujer por el cuello con una mano y con la otra la amenazó con el citado cuchillo, lo que provocó que la anciana se desvaneciera, momento que el hombre aprovechó para asfixiarla con una toalla.

El juicio por estos hechos tuvo lugar el pasado mes de marzo y su declaración el acusado aseguró que no tenía intención de causar daño a la víctima pero que se vio "impulsado" a cogerle el cuello y a apretar con fuerza al oirle hablar de dinero.

Según la sentencia, Carlos M.L., de 38 años, deberá indemnizar al hermano de la víctima con 27.864,70 euros, además de hacer frente a las costas causadas con inclusión de las producidas por la acusación particular.

El fiscal y la acusación particular solicitaron para el acusado 25 años de prisión, mientras que el letrado de la defensa admitió la autoría del crimen por parte de su cliente pero lo calificó como homicidio por imprudencia con las atenuantes de drogadicción y arrebato.

La víctima solía prestar ayuda al acusado desde que le desalojaran del piso que ocupaba en el mismo bloque de viviendas, ya que éste no trabajaba y vivía en una caseta.

La sentencia considera probado, asimismo, que el acusado trasladó el cadáver de la mujer hasta la habitación contigua al salón con la intención de ocultarlo, ya que parte del cuerpo lo dejó debajo de la cama y el resto lo tapó con una colcha.

De nuevo en el salón, el hombre se apoderó de unos 120 euros y esperó en el domicilio a que se hiciera más tarde para poder abandonarlo sin ser visto por los vecinos, y ya a la mañana siguiente cogió un autobús con destino Zaragoza "para dificultar su captura" y se deshizo del cuchillo. Antes de ser detenido, el 16 de noviembre de 2010, el agresor vivió en Madrid y Pamplona.

El cuerpo de la víctima, que estaba soltera y no tenía hijos, fue encontrado por su hermano y su cuñada el 4 de agosto.

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