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SOLIDARIDAD

El Banco de Alimentos de Huesca se traslada para recibir 200.000 kilos de donativos al año

El nuevo almacén de la asociación en el polígono Monzú mide 500 metros cuadrados.

Varias personas visitaron ayer el nuevo almacén del Banco de Alimentos en su presentación.
El Banco de Alimentos de Huesca se traslada para recibir 200.000 kilos de donativos al año
JAVIER BLASCO

Entre las ayudas del fondo europeo, las campañas de recogida de alimentos que realizan los centros comerciales de la provincia y las donaciones de los pequeños negocios y particulares, la Asociación del Banco de Alimentos recibe cada año cerca de 200.000 kilos de comida. Frente a este importante volumen de productos, el almacén que tenía la agrupación solidaria en el número 58 la calle de San Lorenzo se les ha quedado pequeño, por lo que han decidido mudarse a una nave industrial en el polígono Monzú.

Este nuevo centro está localizado en el número 57 de la calle de Fornillos y lo comparten con otra empresa que se ha prestado para que el alquiler les salga más barato. «Esta mudanza ha sido posible gracias al propietario, que nos cobra muy poco por utilizar el recinto», señaló ayer José María Solanes, presidente del Banco de Alimentos provincial en la presentación oficial de este nuevo centro. «El cambio ha sido sustancial, ya que se han pasado de 120 metros cuadrados a 500, un espacio que será difícil de llenar, aunque ojalá lo logremos», añadió.

De esta forma, la asociación amplía sus instalaciones para acumular las ayudas que reciben cada vez con mayor frecuencia. «Por ejemplo, este año se han unido en Huesca y Barbastro los supermercados Simply a las campañas anuales de recogida de alimentos del centro comercial Eroski», comentó Solanes. «Estamos muy contentos con la atención que nos dan las grandes superficies comerciales y esta tendencia no hace sino incrementar. El Mercadona también está estudiando emprender iniciativas similares, del mismo modo que la entidad bancaria Ibercaja, que va a emprender una recogida de comida todo el mes de diciembre», añadió. También han crecido las donaciones de los pequeños negocios, que recaudan alimentos de forma semanal y entregan unos 150 kilos de ayuda en el almacén de la asociación.

Buena gente

«En este aspecto, la población oscense siempre demuestra que es muy buena. En el Eroski, algunas familias iban a nuestro puesto para recibir las ayudas y lo entregaban entero», explicó el presidente del Banco de Alimentos. No obstante, también apostilló que, aunque cada vez se reciben más alimentos, todavía se necesitan más para cubrir todas las demandas. «Siempre agotamos todas las existencias que hay en el almacén y nos vendría muy bien que se realizaran todavía más», señaló Solanes.

«Toda esta cantidad de ayuda la repartimos a instituciones benéficas en toda la provincia que se encargan de distribuirla a quienes más la necesitan», comentó. Las Conferencias de San Vicente de Paúl, Cáritas, Cruz Roja y las residencias de la tercera edad que acogen a algunas personas de forma gratuita si están en situación de exclusión son algunos de esos organismos seleccionados por el Banco de Alimentos. «Así, nos aseguramos de que el reparto se haga en función de la situación económica de cada uno de los que son beneficiarios», dijo el presidente de la asociación.

Según José María Solanes, la población oscense todavía tiene que cambiar su mentalidad respecto al uso de la comida. «Los establecimientos y las personas particulares tiramos en general mucha comida porque hacemos más de la que necesitamos para saciar nuestro apetito», comentó. «Esto lo digo porque yo también lo hago en casa, desgraciadamente», añadió.

El presidente del Banco de Alimentos ve un problema que «se haya acostumbrado todo el mundo a comer a la carta en casa», con varios platos para elegir de primero, de segundo y de postre. «Hay que hacerse a la idea de que solo deberíamos cocinar aquello que fuésemos a comer», sugirió Solanes. «De esta forma, consumiríamos solo lo necesario. No hay que abusar», recordó.

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