Despliega el menú
Huesca
Suscríbete

SALUD Y MEDIO AMBIENTE

La DGA paralizó la planta de compost de Alcalá al detectar contaminación y "riesgo para la salud"

La empresa tiene prohibido entrar o sacar residuos hasta que un estudio determine el alcance de las afecciones.

La empresa Compost del Pirineo tiene paralizada la actividad desde hace algo más de 2 meses.
La DGA paralizó la planta de compost de Alcalá al detectar contaminación y "riesgo para la salud"
JAVIER BLASCO

El Gobierno de Aragón confirmó ayer que la actividad de la empresa Compost del Pirineo, ubicada en Alcalá de Gurrea y dedicada al tratamiento de residuos no peligrosos (orgánicos y lodos de depuradoras), está suspendida cautelarmente desde mediados del pasado mes de julio, después de que los técnicos de Medio Ambiente detectaran una evidente contaminación en las aguas subterráneas de la zona que suponía "un riesgo para la salud de las personas y el medio ambiente".

Así se refleja en una resolución fechada el 12 de julio de 2011 que prohibía a la empresa cualquier entrada o salida de residuos hasta que adoptara varias medidas para asegurar su correcta gestión: elaborar un estudio de suelos, productos y procesos con su correspondiente valoración de los riesgos para la salud y el medio ambiente, y entregar los lodos, los lixiviados y otros elementos impropios a gestores autorizados.

 

Compostaje "incorrecto"

Según este mismo informe, los técnicos inspeccionaron las instalaciones de la planta los días, 4, 5 y 19 de abril para recoger muestras de agua y concluyeron que el desarrollo de las actividades de compostaje era "incorrecto" y que había afecciones al suelo y a las aguas. Concretamente, los análisis detectaron presencia de metales pesados y de contaminación microbiológica de las aguas superficiales y subterráneas con valores "muy elevados". "Esta situación plantea dudas razonables sobre la madurez del proceso de compostaje y sobre la calidad microbiológica de los productos generados", indicaron.

A raíz de estos resultados, el servicio de Control Ambiental requirió el 12 de abril a Compost del Pirineo a que en un plazo de 3 meses remitiera un plan de caracterización de suelos y agua y aportara análisis técnicos del proceso de compostaje y de la calidad de los productos con el objetivo de poder acotar el alcance de la contaminación. No obstante, el 5 de mayo ordenó ya paralizar la actividad de la planta.

Sin embargo, la empresa presentó alegaciones argumentando, entre otros motivos, que contaba con todas las autorizaciones legales para su actividad y que se estaba vulnerando "el principio de buena fe y confianza legítima".

En respuesta a ello, Medio Ambiente insistió en que los informes no dejaban lugar a dudas de que la contaminación de las aguas subterráneas estaba "probada" y, como consecuencia de ello, había un "elevadísimo" riesgo de afección a los suelos. Dos circunstancias que podían repercutir sobre la salud, según los técnicos.

La DGA rechazó el argumento de la empresa de que la viabilidad del negocio dependía de la cantidad de material compostable que tratan destacando que "la viabilidad no depende únicamente de admitir residuos, sino de hacerlo conforme a los límites de la autorización", apuntó. En este sentido, resaltó que los técnicos constataron que la planta apenas usaba material compostable "pero sí que recibe residuos distintos de los autorizados cuya gestión produce afecciones".

"Numerosos incumplimientos"

Además, Medio Ambiente negó que fuera una medida "desproporcionada", como planteaba Compost del Pirineo, y tachó incluso de "cínica" la alegación de la empresa sobre la quiebra de la buena fe teniendo en cuenta los "manifiestos y numerosos incumplimientos" de las condiciones de su autorización como gestor: superar la cantidad máxima de residuos originados fuera de Aragón; admitir residuos no autorizados y no compostables; acopio de lodos fuera de las zonas autorizadas; destino "incorrecto" de los lixiviados; balances "notablemente desajustados" de entradas y salidas de residuos...

Etiquetas