Huesca
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LABORES DE DESESCOMBRO

La demolición del edificio en ruina mantendrá cortada la calle de San Lorenzo hasta el sábado

Los vecinos denuncian la situación de abandono de varios inmuebles en una zona que consideran "emblemática".

Las máquinas demolieron ayer las dos plantas superiores del número 32 de San Lorenzo.
La demolición del edificio en ruina mantendrá cortada la calle de San Lorenzo hasta el sábado
R. GOBANTES

Las máquinas comenzaron ayer a derribar el edificio del número 32 de la calle de San Lorenzo donde el sábado por la tarde se produjo un desprendimiento que obligó a desalojar a los únicos vecinos que quedaban en el inmueble. La demolición, a cargo de Hormigones Grañén, comenzó por la parte trasera, precisamente la zona que se desplomó. Los trabajos de derribo finalizarán hoy, pero la calle permanecerá cortada al paso de vehículos y los peatones hasta el viernes por la tarde o el sábado por la mañana para permitir las labores de desescombro del solar.

Ayer, los trabajos empezaron temprano. A las ocho de la mañana, los bomberos sacaron algunos enseres de las dos viviendas del edificio que estaban habitadas. Una de la familias (un matrimonio y su hija) fue desalojada a finales de agosto, cuando los técnicos del Ayuntamiento certificaron que el piso no reunía las condiciones de seguridad necesarias para quienes residían en él y había riesgo de derrumbe.

Esta vivienda, en el tercero izquierda, fue la que el sábado se desplomó sobre las dos del piso inferior. Los vecinos del tercero derecha (un matrimonio y cinco hijos) fueron desalojados esa misma tarde y el edificio quedó precintado. El lunes por la mañana, la alcaldesa, Ana Alós, firmó un decreto declarando la ruina inminente del inmueble y ordenando su demolición, que se contrató por vía de emergencia.

Los afectados, que están pagando una hipoteca por la compra de su vivienda, recibirán durante dos meses una ayuda económica de urgencia para afrontar un alquiler a la espera de resolver cómo están sus seguros. Pero las familias consideran que esta ayuda no es suficiente y denuncian que no encuentran un piso para arrendar porque son gitanos.

Los vecinos contemplaron cómo las palas empezaban a derribar su casa. Antes, se habían serrado las vigas que quedaban entre las paredes laterales de este edificio y el que está en el número 36, que está deshabitado. Los propietarios de este inmueble comprobaron que no se habían producido afecciones en su interior por el aserrado de las vigas.

El derrumbe ocurrido en este edificio ha puesto de manifiesto la situación en la que se encuentran otros ubicados en esta calle de San Lorenzo, especialmente algunos de los situados entre la plaza de Nuestra Señora de Salas y la calle Jazmín. Se trata de inmuebles que están vacíos y abandonados y que, como el del número 32, tienen más de 100 años. La antigüedad, unida a la falta de mantenimiento, ha provocado el deterioro de cuatro edificios en ese tramo viario.

La concejal de Urbanismo, Gemma Allué, señaló que los técnicos del Ayuntamiento inspeccionarán el estado de dichos inmuebles y ordenarán a sus propietarios, en el caso de que sea necesario, que acometan las mejoras y reformas precisas para garantizar la seguridad. Según Allué, la semana que viene se va a iniciar un estudio para determinar en qué estado se hallan los edificios vacíos de la ciudad.

Hasta con 'okupas'

La presidenta de la Asociación de Vecinos del barrio de San Lorenzo, Cristina Betrán, explicó que gran parte de los edificios vacíos de esta calle pertenecen a promotores o constructores que los adquirieron hace varios años con la intención de derribarlos y construir viviendas. Pero la crisis ha paralizado todos los proyectos inmobiliarios de esta zona de Huesca y ha abocado al deterioro y la insalubridad a esos inmuebles.

Betrán considera que el Ayuntamiento debe actuar para frenar esta situación porque "la calle de San Lorenzo es una de las más emblemáticas de la ciudad". Asimismo, la presidenta de la asociación vecinal señaló que en algunas de esas viviendas han llegado a instalarse 'okupas', lo que ha hecho necesario tapiar sus accesos.

La degradación no se reduce a la calle de San Lorenzo, ya que en la de Padre Huesca, paralela, hay también edificios vacíos. Entre ambas está el cuartel de la Merced, propiedad del Gobierno de Aragón y destinado a viviendas.

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