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HUBO QUE DESALOJARLO

Una avalancha de rocas cae sobre el garaje de un edificio de Tamarite

No hubo daños personales, pero quedaron sepultados varios vehículos. El inmueble, de cinco plantas, se apoya en una ladera, que los técnicos inspeccionaron ayer.

Interior del garaje, donde las rocas sepultaron tres vehículos y dañaron un cuarto.
Una avalancha de rocas cae sobre el garaje de un edificio de Tamarite
C. S.

Varias rocas de gran tamaño se precipitaron el sábado de madrugada sobre el garaje de un edificio de Tamarite de Litera adosado a una ladera, sepultando tres coches y dañando otro. En un primer momento, los servicios de emergencias recomendaron a los vecinos que evacuaran el edificio, de cinco plantas, aunque tras el primer análisis de un geólogo de la Diputación de Huesca, ayer por la mañana, se decidió que no había "peligro inminente" para las viviendas, por lo que los que lo desearon regresaron a sus hogares.

No obstante, no todos lo tienen tan claro. Pilar Lax y su marido, José Ibáñez, que viven en el primero primera y cuyo automóvil es uno de los afectados, todavía presas de la impresión que les ocasionó el siniestro, que se produjo a pocos metros de su dormitorio, no quieren oír hablar de quedarse mientras no se tomen medidas para asegurar la ladera que amenazó con venírseles encima. Esta posibilidad parece remota, pero hasta el lunes no se iniciarán los trabajos por parte de los técnicos para evaluar la situación y analizar las posibles actuaciones para evitar un nuevo desprendimiento o para eliminar el peligro de que pueda ocurrir en un futuro, comentaba el alcalde, Francisco Mateo, que también oyó el gran estruendo de la avalancha desde su casa.

Según cuentan los vecinos, alrededor de la una de la madrugada del viernes al sábado, se oyó un gran estampido, que los moradores de los pisos más altos, como Carlos Andrilergues y Ramona Lorente, su esposa, confundieron en un principio con uno de los truenos que acompañaron a la tormenta que a última hora de la tarde recorrió la Litera. Apenas tardaron segundos en darse cuenta de que había sido otro el origen, sobre todo por el revuelo en los pisos más bajos, que vivieron muy de cerca el siniestro. Pilar Lax lo recuerda como un ruido "espantoso", seguido de una enorme nube de polvo que cubrió toda su terraza, que se asoma sobre el aparcamiento sepultado. Apenas podían ver lo que había pasado, hasta que se disipó algo la polvareda y los vecinos de los pisos altos alertaron del derrumbe.

Al lugar acudieron la Guardia Civil, los Bomberos de la Litera y el alcalde, que aconsejaron a los vecinos que pasaran la noche fuera, ofreciéndoles alternativas que los vecinos no aceptaron porque quienes siguieron el consejo tienen familiares en Tamarite.

Ayer por la mañana, hacían recuento de los daños y los que pudieron retiraron los vehículos que no habían sido afectados. Esperan que los seguros, "que están todos en regla", señalaba Lax, pueda resarcirles de los daños, aunque ahora lo que más les preocupa es cómo puede evolucionar el deslizamiento de rocas y tierra.

Varios muertos en los 70

Este no es el primer accidente de este estilo que se produce en Tamarite, donde gran cantidad de viviendas, sobre todo del casco antiguo, se hallan adosadas a las laderas de la vaguada sobre la que se asienta la localidad. El suceso más grave se remonta a la década de 1970, cuando una avalancha de rocas costó la vida a varios miembros de una familia. A mediados de 1980 hubo otro desprendimiento, este sin daños personales, igual que en 1994, pero que obligó a demoler varias casas.

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