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AVIACIÓN CIVIL

El Pirineo, a vista de pájaro con los viajes en autogiro desde la pista de Coscojuela

La Escuela de Vuelo ofrece salidas comerciales para visitar Sobrarbe desde el aire.

Rafa García con su autogiro matriculado como aparato comercial.
El Pirineo, a vista de pájaro con los viajes en autogiro desde la pista de Coscojuela
MAMEN PARDINA

¿Quién no ha soñado alguna vez con volar y divisar el Pirineo a vista de pájaro? Hacerlo en un autogiro, el invento de Juan de la Cierva, es la sensación más parecida a la que se puede tener si el hombre pudiera volar. Este ligero aparato es la nueva oferta turística que ofrece la Escuela de Vuelo Giro Libre, instalada en la nueva pista de ultraligeros de Coscojuela de Sobrarbe.

Durante este verano, los vecinos del municipio de Aínsa han percibido el sonido de este pequeño aparato que permite llevar a dos personas y que con sus grandes hélices, lo convierten en el aparato más seguro. Con los trámites ya en marcha de la pista de aterrizaje de Coscojuela que lanzó el Club de Vuelo en colaboración con el ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe, esta oferta se suma a las múltiples actividades que ya brinda el territorio.

Estos vuelos comerciales permiten sobrevolar cualquier punto geográfico aunque los recorridos más comunes tienen una duración de 20 minutos. El pantano de Mediano, el Castillo de Samitier o el casco histórico de Aínsa son los puntos más solicitados por los clientes. «Lo que todo el mundo quiere ver es su casa desde el aire», explica Rafa García, instructor de vuelo y propietario del autogiro.

A 100 kilómetros por hora

En un primer momento, algunos clientes llegan con algo de miedo, pero la estabilidad del aparato y la suavidad en el aterrizaje les hacen asegurar, una vez concluido el vuelo, que es «una experiencia increíble y recomendable». Los que ya han volado aseguran que da sensación de seguridad y de libertad ya que la parte superior del cuerpo queda al exterior. Entre los clientes hay quien pide que tome las curvas con tranquilidad mientras que otros preguntan por las posibles piruetas de las que es capaz. En general, el ultraligero lleva una velocidad media de entre 90 y 110 kilómetros hora, aunque es capaz de alcanzar los 230.

La ventaja del autogiro, que ya están teniendo en cuenta para los cuerpos militares y la prevención de incendios, es que apenas le influyen las condiciones meteorológicas. «Fue concebido para suplir las carencias de seguridad de los aviones de ala rígida en su baja velocidad», explica García.

El piloto tiene una larga trayectoria en cuanto a vuelo de helicóptero y ultraligeros, ya que en los últimos años se ha dedicado a dar cursos de vuelo y eso también lo ofrece en Sobrarbe. «He comenzado con los vuelos turísticos porque es lo más llamativo en esta época pero la intención es poder impartir cursos ya que el club de vuelo tiene muchas ganas de hacer cosas», añadió.

Un club de vuelo

Los diez los socios de club de vuelo, con la ayuda del Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe y el Ministerio de Medio Ambiente, quien disponía de esta pista para emergencias en casos de incendio, han recuperado la pista y se encargan del mantenimiento. Muchos de ellos tienen sus propios ultraligeros y ya se ha celebrado alguna concentración de este tipo de aparatos en la zona.

El campo de vuelo de Coscojuela tiene unas dimensiones de 780 metros de longitud y está situado a 531 metros de altitud. El objetivo es potenciar esta infraestructura en la que se podrán guardar también, además del autogiro, los ultraligeros del resto de socios del club.

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