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Huesca

ROBO

Más de 2.000 hectáreas de Huerto, sin agua tras el robo de las baterías de 48 casetas de riego

Los regantes piden a la Subdelegación que investigue el destino del botín y que aumente la vigilancia.

Una caseta de riego de la que fue robada la batería, en este caso en la provincia de Huesca.
Más de 2.000 hectáreas de Huerto, sin agua tras el robo de las baterías de 48 casetas de riego
RAFAEL GOBANTES

El robo de las baterías de 48 casetas de riego repartidas por 2.000 hectáreas de cultivo en Huerto y otros municipios limítrofes como Alberuela de Tubo, Salillas y Pertusa, entre la Hoya y Los Monegros, no solo dejó los aspersores sin agua sino que ha hecho saltar todas las alarmas en la zona. Los regantes de la Comunidad de Huerto estiman que tiene que tratarse de una banda organizada que actuó con varios vehículos para reventar puertas y ventanas y desmantelar casi medio centenar de casetas en una sola noche, la madrugada del pasado 1 de julio. Sin embargo, no fue hasta ayer cuando los regantes denunciaron públicamente el robo masivo y hoy lo harán en la Subdelegación del Gobierno de Huesca.

Es la primera vez que la Comunidad de Regantes de Huerto, sita a unos 30 kilómetros de la capital, sufre un robo que afecta a casi 50 regantes y a gran parte de las 5.200 hectáreas que suman, en su mayoría de maíz y alfalfa. Los supuestos autores tomaron el camino de acceso a las fincas, en la intersección de la A-131 con la Venta de Ballerías, donde a ambos lados y en el margen se sitúan las casetas de riego de unos 3 metros cuadrados, a las que entraron reventando puertas o ventanas.

En alguna ocasión habían sido víctimas de algún hurto de material e incluso en las propias casetas de riego, donde algunos ya las dejaban sin puerta para ahorrarse los destrozos, pero siempre había sido algo «puntual», señala el presidente de la Comunidad de Regantes, José Manuel Penella. Ya no es por el coste del botín, ya que el precio de las baterías nuevas no superan los 4.800 euros, sino por los «desperfectos» así como la «inseguridad» que generan.

Por ello, la Comunidad de Regantes, de Huerto enviará hoy un escrito a la Subdelegación para exigir mayor presencia de la Guardia Civil en las zonas rurales para intentar disminuir los robos. No obstante, algunos agricultores de la localidad monegrina vieron patrullas de agentes la tarde del jueves, horas antes de los hurtos.

El destino de las baterías

¿Para qué quieren las baterías? Es la pregunta que no dejan de hacerse los regantes. Una batería, similar a la de un vehículo pero de menor tamaño, cuesta unos 100 euros. Por ello, Penella reclama una investigación para conocer si están destinadas al mercado negro o a la segunda mano. «Parece un robo a la carta, que tenían un pedido», apunta como hipótesis. Para su sorpresa, no se llevaron ni los procesadores a los que alimentan para controlar el riego ni las placas solares de las que reciben la energía para el funcionamiento de los sistemas. Por su parte, desde la Subdelegación del Gobierno comentaron ayer que no se pronunciarían hasta conocer los hechos en profundidad.

La Guardia Civil que controla la zona desde los puestos de Novales, Peralta de Alcofea, Lanaja, Sariñena o Grañén ya les ha aconsejado que tomen las matrículas de los vehículos desconocidos.

Los afectados se han apresurado a reponer las baterías para no dejar sin riego los campos de maíz y alfalfa, cebada, trigo y alguna hortaliza como la endivia, pero las puertas y ventanas tardarán más en sustituirlas. Para Penella, el robo «agrava la difícil situación económica que atraviesa el sector». Ahora, ya casi nadie se fía de dejar maquinaria en el campo.

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