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Huesca

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Apiés y Fornillos recogen firmas para exigir la mejora de la carretera

La comunicación con Huesca, pendiente desde 2005 como parte del Plan de Restitución de Montearagón, no cuenta con presupuesto. La queja ha llegado al Defensor del Pueblo.

Los camiones deberán marcar sus contornos con reflectantes
Apiés y Fornillos recogen firmas para exigir la mejora de la carretera
JAVIER BLASCO

Hasta el defensor del Pueblo. Hasta esta instancia ha llegado la queja de los vecinos de Apiés que no saben dónde dirigirse para conseguir que se ejecuten las obras de la carretera de 10 kilómetros que separa esta pedanía del casco urbano de Huesca. Los afectados han empezado a recoger firmas que harán llegar al Ayuntamiento que surja tras elecciones del 22-M para que su reivindicación no caiga en el olvido.

 

La mejora de la vía, una calzada de cinco metros de anchura sin arcenes ni señales y con muchas curvas, es uno de los proyectos incluidos en el plan de restitución por la construcción del pantano de Montearagón, aprobado en 2005 y presupuestado en 29,9 millones de euros pero que está prácticamente sin empezar.

 

La carretera entre Huesca y Apiés se construyó hace 80 años para llegar hasta el embalse de Santa María de Belsué, donde termina. Actualmente es utilizada por los vecinos de Apiés y Fornillos, donde residen unas 120 personas, y por quienes viven en Lienas, Sabayés y Santa Eulalia de la Peña (Santolarieta). Y es la senda natural hacia el Salto de Roldán, paraje muy visitado por los oscenses durante los fines de semana.

 

Desde septiembre 2006, cuando se terminó la presa de Montearagón, coronada por una carretera, la vía es además transitada por los vecinos de Chibluco, San Julián de Banzo y Barluenga. Los conductores de estos pueblos eligen el nuevo trazado porque es más corto que el trayecto por la N-240 y porque así evitan el peligroso cruce a la izquierda para acceder desde la nacional.

 

En todas estas poblaciones se han distribuido hojas para conseguir firmas. La iniciativa ha partido de Ángel Usieto, que fue alcalde pedáneo de Apiés entre 1999 y 2003. Él fue quien negoció con la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) las mejoras para la carretera que recoge el proyecto, una de las 13 actuaciones incluidas en el Plan de Restitución. «Pero la confianza y seguridad que parecían transmitir los funcionarios de la CHE con los que hablé no se han traducido en realidades», se queja Usieto.

 

En un intento de agilizar el inicio de las obras, este vecino se dirigió al Justicia de Aragón en 2008. En su carta denunciaba el mal estado de la carretera «con un trazado y una anchura inadecuada para el volumen de circulación». A esto hay que sumar las condiciones en las que está el firme, «que en algunos tramos se ha reventado por el paso de camiones con materiales durante las obras de la presa». Usieto señalaba, además, el escaso mantenimiento de la vía, de carácter provincial. «Los responsables de la carretera dicen que solo se limitan a echar asfalto porque está pendiente el proyecto de mejora integral», explica.

 

Seis días después de recibir la queja, el Justicia de Aragón respondió que la materia excedía de la competencia de la Comunidad Autónoma de Aragón. No obstante, la admitió a trámite y la remitió al Defensor del Pueblo «con mi ruego de que atienda su queja y haga cuánto esté en su mano para darle una solución justa».

 

Más de dos años después, a principios de marzo, quien ocupa ese cargo, Mª Luisa Cava de Llano, contestó a Usieto que la administración hidráulica «está adoptando las medidas pertinentes para resolver la cuestión planteada en la queja y ejecutar el proyecto de referencia». En la misma carta se informaba sobre el Plan de Restitución de Montearagón, del que hasta ahora se han llevado a cabo dos actuaciones por 390.929 euros (ya se ha hecho también el abastecimiento de Chibluco por 195.000 ?). Para el resto no había dinero y fue necesaria una adenda, que cuando se redactó la respuesta estaba en trámite de aprobación técnica y que estará concluida «en breve».

 

Mientras, los vecinos, los transportistas y los taxistas siguen esquivado los socavones y los camiones que acuden al vertedero.

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