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ARTE

La DGA estudia si acude a la subasta del sepulcro de una de las hijas del rey Ramiro I

La pieza, procedente de Santa Cruz de la Serós, saldrá a la venta el día 25 por 65.000 ? en la sala Balclis de Barcelona.

Imagen del sepulcro que se subastará en unos días en Barcelona, y que data de principios del siglo XII.
La DGA estudia si acude a la subasta del sepulcro de una de las hijas del rey Ramiro I
BALCLIS

Por 65.000 euros, el Gobierno de Aragón tiene la oportunidad de recuperar un pequeño fragmento de su historia. Se trata de un sepulcro del panteón real femenino del monasterio benedictino de Santa Cruz de la Serós, datado a principios del siglo XII y en el que pudieron reposar los restos de una de las dos hermanas de Doña Sancha, todas hijas del rey Ramiro I. Será subastado el día 25 o 26 de en la sala barcelonesa Balclis.

Fuentes de la consejería de Cultura del Gobierno de Aragón informaron ayer de que «Patrimonio está al corriente de la puja», y en este sentido añadieron que sus responsables «están valorando si acuden a ella o no». Para ello, en estos momentos están «analizando la situación y viendo la conveniencia» de participar en dicha subasta.

Antes de tomar una decisión, quizá esperen a poder ver la pieza, tallada en pieza caliza, que se expondrá, junto al resto de objetos a la venta, del 16 al 24 de este mes en la sala Balclis.

Allí reconocieron que, de momento, «casi nadie» se ha interesado por ninguna de las obras que se subastarán en menos de tres semanas, puesto que «aún está empezando la difusión y hace muy poco que se publicó el catálogo», por lo que no pudieron valorar la expectación generada por la salida a la venta del sepulcro aragonés.

Según consta en el catálogo de la próxima subasta, esta obra, atribuida a un escultor anónimo del Languedoc francés (Toulouse o Moissac) que estuvo activo en Jaca o Santa Cruz de la Serós hacia el año 1100, procede de la comunidad benedictina que tuvo su sede en esta última localidad y que se trasladó a la capital jacetana en 1555. Siempre según esta fuente, «está globalmente registrado que las monjas vendieron obras de arte en los años 40 para asegurar su simple sustento», por lo que parece probable que fuera en este contexto «donde la adquiriría Moragas, que además de coleccionista y conservador del Palacio de la Diputación (hoy de la Generalitat) era anticuario». Así, la pieza «pasó la posguerra española en el palacio Fivaller de Barcelona», sede de la colección Moragas.

Pero tras su enajenación, se relata en el catálogo, «se había perdido el recuerdo de su procedencia», aunque esta quedó acreditada en el 'Catálogo Monumental de España. Provincia de Huesca». Posteriormente, y «dada su importancia», se informó para su inclusión en el trabajo 'El Arte Aragonés fuera de Aragón. Un patrimonio disperso', elaborado por el Gobierno de Aragón, por lo que su pista no llegó a perderse.

Respecto a qué restos albergó este sepulcro, al que le falta la tapa, se baraja que pudieran ser los de una niña de 3 o 4 años por su pequeño tamaño (37,5x105x50 centímetros), si bien «hay un elemento que indica que, seguramente, no es un sarcófago» sino un osario, ya que no tiene esculpida en su interior la curva para la cabeza, tal y como solía ocurrir en el medievo.

Se cree que correspondió a una de las dos hermanas de Sancha, enterradas en la misma capilla. Una era Urraca, «que al parecer vivió únicamente en la zona y murió en el monasterio»; y la otra, Teresa, «probablemente condesa de Provenza y, por lo tanto verosímilmente muerta en sus nuevos estados y trasladada en cenizas al panteón de sus dos hermanas». Al llevarse el sepulcro de Sancha a Jaca en 1622, se introdujeron en él los huesos de los otros dos, según se sabe.

La obra que se subastará está decorada solo en una de las caras largas con tres medallones, cada uno con una pareja de grifos (monstruos medievales) y se considera que «es testigo histórico del final de la etapa exclusivamente pirenaica del primitivo Reino de Aragón, con capital y obispado jaqueses», antes de comenzar su expansión, de mano de los reyes Pedro I y Alfonso I, sobrinos de las infantas del panteón de Santa Cruz.

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